24 Ago

Capítulo 238: Eso sí que me importó

Me invitaste a pasar el fin de semana a tu departamento con la vieja excusa del “me siento solita, mi cama se me hace muy grande, y necesito un masaje por dentro”, y yo, como soy un balazo para las indirectas, me armé un bolsito con unas pocas pilchas y partí corriendo a cumplir con tus fantasías más perversas… total, y tal como me enseñó mi viejo, “el agua y el pico no se le niegan a nadie”. Read More

21 Ago

Capítulo 236: Rara la hueá

Anoche sucedió un hecho increíble, y pese a que debería guardármelo como algo privado, tengo la necesidad de compartirlo. Esto no es para generar risas ni nada de eso, así que, si están buscando chistes de curaditos o ranciedad sin censura, pueden dejar de leer ahora mismo. Read More

21 Ago

Capítulo 235: “Minimarket Don Floro”

Don Floridor atiende el único almacén decente del barrio desde que tengo uso de razón, y digo decente porque allí, en el “Minimarket Don Floro”, no se lleva a cabo ninguna de las actividades ilícitas que tan comunes son en los negocios de por acá: no es clandestino, ni burdel, ni clínica para extirpar el apéndice, y todo gracias a que don Floridor, por lo que se ve, es un hombre recto, responsable, serio e intachable… o al menos lo es cuando está sobrio, porque lo cierto es que cada noche, y para hacer un poco más llevaderos sus extenuantes turnos, se toma sus traguitos el hombre, y sólo un par de sorbos le bastan para quedar arriba de la pelota, sacar a flote sus instintos más escondidos, ponerse coqueto con los chiquillos que le van a comprar cigarros y, por qué no, pegarse su polvito loco detrás del pasillo de las bebidas con los borrachitos angustiados que le van a pedir algo pal’ bajón. De todos modos, a nadie le interesa lo que don Floridor haga o deje de hacer en su negocio, total el poto es de él, el problema es que siempre, absolutamente siempre, el amante de turno aprovecha la distracción y la calentura del viejo para robarle algo a la pasada, ya sea plata de la caja o algún producto que se venda carito en cualquier feria del barrio. El “Minimarket Don Floro” está funado por ser “el negocio del viejo al que se le puede robar fácil después de ponérselo”, y este cuestionable acto pasional-criminal pasó a ser una tradición para los decadentes mecheros locales. Read More

19 Ago

Capítulo 234: Déjame invitarte algo

– Qué ganas de seguir conversando contigo, Matías… lástima que me tenga que ir… mira, mi trago ya se está acabando…
– ¿Pero cuál es el problema? Déjame invitarte algo, ¿Qué tomas?
– Whiscola.
– Perfecto, ¡Mozo! ¡Échele más bebida a la cabra por favor!

19 Ago

Capítulo 233: Anoche tuve el sueño más extraño…

Anoche tuve el sueño más extraño, no les miento si les digo que he pensado en él desde que desperté, y, muy a mi pesar, aún no tengo idea de cómo interpretarlo…

Al principio partió como casi todos mis sueños: me encontraba tomando en un bar cualquiera, sirviéndome de una botella de pisco que metí fondeada entre mis piernas para no gastar demás, y de pronto, por ahí en el décimo combinado, las caras de quienes me rodeaban comenzaron a distorsionarse, luego sus cuerpos se volvieron difusos y, finalmente, sus voces se hicieron turbias e inaudibles. Me vino un ataque de pánico repentino, ¿Y cómo no? Si de golpe la hueá tomó tintes de pesadilla, así que pesqué la de pisco, me robé unas bebidas y un par de vasos, me eché unos cuantos hielos al bolsillo, y partí a rematar la noche solo a mi departamento… Read More

14 Ago

Capítulo 232: El mejor padre de toda la familia.

– Yo creo, Mati hueón, así humildemente, que yo he sido lejos, pero lejos, el mejor padre de toda la familia.
– ¿Me estái hueviando? ¿Por qué decí eso viejo?
– ¡Porque siempre me he preocupado por ti po! Me he encargado de abrirte los ojos, de enseñarte sobre la sensualidad, de despabilarte… a ver, por ejemplo, ¿A qué edad te llevé a tu primera casa de putas?
– Cuando cumplí los 15, papá… pero te recuerdo que no pude hacer nada, porque te calentaste y te tiraste a la bataclana que me ibai a contratar, y, como no me dejaste plata ni para un jugo, el guardia me obligó a esperarte en la calle.
– ¡Eso da lo mismo hueón! La intención es lo que vale. Piensa que mi papá me llevó a mi primer burdel a los 17, ¿Qué te parece? ¡Pésimo padre po! ¿Y qué me decí de tu tío Tucapel? ¡Ese es el peor! Esperó a que su bebé cumpliera 18, y ahí recién pisaron un puterío codo a codo, ¿Qué tal?
– ¿A qué “bebé” te refieres? Si el tío Tucapel tiene sólo una hija po, la Laurita, ¿Pa’ qué iba a llevar a la Laurita a una casa de putas?
– Qué sé yo, estaban medios cagaos de plata en esa época parece, aunque después se forró eso sí, ¡Y no podía ser de otra manera! Si la Laurita era seca…
– ¿Ah?
– ¡Según me contaron, según me contaron!

13 Ago

Capítulo 231: “Conejita Sexy 69”

– Hola joven, buenos días, ¡Perdón! Buenas tardes, ¿Qué hora es? Ya van a ser las 2, así que sí, le achunté, buenas tardes… ¡Discúlpeme, estoy nerviosa! Nunca había hecho esto antes, y pucha, no sé cómo comenzar… así que bueno, sólo iré al grano, ¿Está su papá?
– ¿Mi papá?
– Sí, ¿Porque usted es Matías, cierto? Su papá me ha hablado mucho de usted, me contó cómo lo adoptó en uno de sus tantos viajes a África, luego de que lo dejaran abandonado al nacer por no ser tan dotado como el resto de la tribu… ¿Cómo va eso, a propósito? ¿Se le desarrolló la cosa ya, o se tuvo que resignar no más?
– Ehhh… Llamaré a mi padre enseguida, espéreme, ¿Cuál me dijo que era su nombre?
– ¡No, no se lo dije! Me llamo… ¿Sabe qué? Mejor dígale que lo busca la “Conejita Sexy 69”, del Latinchat, así no más… y no se preocupe, él lo va a entender.
– ¿Del Latinchat?
– Sí, Latinchat… es una página para hablar con personas de todo el mundo, y bueno, ahí yo conocí a su papá pue, o mejor dicho, ahí conocí a “Motumbo XXL”, el nombre que se pone cuando se conecta… el nombre con el que me enamoró. Read More

10 Ago

Capítulo 230: El reencuentro con el pelao Ulises

No hay forma fácil de resumir la vida del pelao Ulises… lo más cómodo es decir, simplemente, que ha pasado por un montón de etapas disimiles, todas bien marcadas, y todas llevadas al extremo, repasemos: durante nuestra época liceana fue punky a rabiar, se chantaba ropa apretadita, se bañaba una vez al mes y se dejaba crecer un mohicano exageradamente empinado, el cual teñía día por medio con témpera, pintura de uñas y ají de color. Por lo mismo nadie se extrañó cuando, antes de cumplir los 25, se le comenzó a manifestar aquella inarmónica calvicie que tantas burlas le costó, además del poco creativo apodo de “pelao”. Luego de eso todo fue caos y confusión: se puso a pololear, dejó de ser punk, se casó, empezó a actuar como un tipo serio y responsable, se separó, retomó su faceta punk, volvió a actuar como un pendejo vago e inmaduro, comenzó a explorar la sexualidad más profundamente, pololeó con el hijo del flaco Lucho, terminó con el hijo del flaco Lucho, se gastó parejo con la mitad de la comunidad cola santiaguina y, para rematarla, y luego de un carrete olvidable con mi viejo, se volvió evangélico, partió a predicar a las micros y después, con un megáfono en una mano y la santa biblia en la otra, se fue a recorrer Chile, todo con el único y noble fin de difundir por cada rincón de nuestra patria la santa palabra del pulento. Sinceramente, y a riesgo de quedar como mal amigo, ni siquiera me preocupé de buscarlo o, por lo menos, de averiguar algo de su paradero, y es más, me costó un mundo reconocerlo cuando, casi al finalizar mis vacaciones de invierno, lo pillé de casualidad predicando en pleno centro de Valdivia, vociferando a todo tarro vaticinios sobre el fin del mundo y vistiendo un terno demasiado grande como para su cagá’ de cuerpo. Read More

02 Ago

Capítulo 229: El misterio de Alondra

Cómo olvidar mi primera vez… aunque bueno, para ser totalmente honesto, creo que mi primera vez no fue mi primera vez oficial… digo, hice todo lo que se hace en una primera vez, pero no podría considerarla como tal, o quizás sí, no sé, el punto es que fue extraña, incalificable, gloriosa y decepcionante al mismo tiempo: comenzó bien, como casi todas las primeras veces, pero terminó pésimo, reitero, como casi todas las primeras veces… Read More

28 Jul

Capítulo 228: La pesadilla

– Aló, mami, ¿Estás despierta?
– ¿Qué pasa Matías? ¿Qué quieres a esta hora?
– Nada, ¿Qué voy a querer? ¿Un hijo no puede llamar a su madre a las cuatro de la mañana acaso?
– Ya, déjame adivinar… ¿Otra pesadilla?
– Sí vieja, otra pesadilla…
– ¿Cuál de todas fue esta vez? ¿Ésa en la que se te cae la tula a pedazos por no usarla durante mucho tiempo? Read More