30 Nov

Capítulo 151: El experimento

– Aló, Mati hueón, ¿Me escuchái?
– Sí viejo, fuerte y claro… y, por lo agitado que suenas, asumo que necesitas un favor, ¿No?
– ¡No hueón, no! Voh siempre tratándome como lo peor Matías, como si yo fuese un cacho, una persona interesada que te usa sólo pa’ pedir paleteadas o pa’ molestar, ¡Y na’ que ver po! Es más, te llamaba para hacerte una pregunta científica, como a voh cuando chico te gustaba andar hueviando haciendo experimentos y todas esas tonteras que hacen los pánfilos, pensé que me podrías asesorar po, ¿Qué te parece?
– ¿Una pregunta científica? ¿La dura viejo? ¡Qué sorpresa! Veo que al fin te interesas en algo que no sea inmoral o cuestionable, ¡Dime, por favor, cuéntame en qué puedo ayudarte! Encantado resolveré todas tus dudas.
– ¿Te acordái que en la básica hiciste un experimento con un huevo cocido?
– Sí, sí, claro, cómo olvidarlo.
– ¿Qué poníai el huevo cocido en la boca de una botella con unos fósforos encendidos en el fondo, y la botella chupaba el huevo y lo dejaba dentro?
– Sí viejo, lo recuerdo como si fuese ayer, ¿Qué onda? ¿Lo estái intentando hacer ahora? ¡Qué bacán! ¿Por qué no me invitaste? La dura que me encantaría vivir ese tipo de experiencias contigo, codo a codo, como padre e hijo…
– ¡No hueón, cómo se te ocurre! ¿Voh creí que tengo tiempo de andar haciendo ese tipo de hueás? ¡Ni ahí! Pasa que vine donde el flaco Lucho, tomé todo el fin de semana, me alimenté a puro pan con ají y, como la esposa de este hueón macabeo no nos deja ocupar el baño cuando andamos muy postres, no me quedó otra que mear dentro de una botella, y puta…
– No me digái que…
– Sí… con el humito del meado y todo eso… se me quedó la corneta atrapada en un envase de Cachantún…
– Puta la hueá viejo…
– Sí… parece una pichula en conserva la hueá…
– ¿Y qué onda? ¿Qué pensái hacer?
– ¡No sé po! Si pa eso te estoy llamando, para saber cómo rechucha sacaste el huevo aquella vez.
– No, no te va a servir… lo saqué chupando…
– ¡Ya po, ven pa acá, le pegái una chupadita y listo! Ayúdame hueón, más tarde me tengo que juntar a afilar con la chica Estela, ¿Y qué le voy a decir? ¡Va a pensar que me estaba pegando una cacha con una Cachantún hueón! ¿Entendiste? “Cacha – Cachantún”, ¡Ja! Ni en momentos como éste pierdo el sentido del humor… ¡Ya, no te distraigas y ayúdame Mati por la chucha!
– Imposible sacarla así po viejo, si hay que chupar la boca de la botella, y puta, asumo que tení las hueas tapando todo el orificio, no hay cómo…
– Puta la hueá…
– A ver, para… ¿Y si la cortái con una cartonera?
– ¿La diuca? ¿Voh estái más hueón?
– ¡No po viejo, la botella!
– ¡No, tampoco! Me da miedo, me puedo pasar a llevar el forrito.
– ¡Ah, entonces no querí nada po! No puedo ayudarte así, lo siento, buena suerte no más…
– Qué inútil que erí Mati hueón, nunca puedo contar contigo en los momentos más difíciles de mi vida… ¡Ya po, será! Tendré que aplicar mi plan B no más.
– ¿Tu plan B? ¿Cuál es ése?
– Na’… nada grave: pintaré la botella de café, le dibujaré unas venitas, un hoyito al final y listo, la chica Estela no se dará ni cuenta de que no es mi diuca la que está colgando entre mis piernas.
– Viejo, no… eso no va a funcionar…
– ¿Y qué sabí voh Mati hueón? ¡Le diré que me creció po! Que de tanto amarla se me agrandó, tal como se agrandó mi corazón por ella, ¡Romanticismo puro! La poesía hecha realidad, la metáfora frente a sus ojos, ¿Qué tal? Porque Mati, yo no sabré de ciencia, ¡Pero puta que sé de sensualidad!

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