14 Ene

Bonus track: Almorzando en el campo

Ayer fui a bolsear comida a la casa de una tía sureña, y, para los que no lo saben, almorzar en el campo es una hueá más o menos así:

– Ya Matías, ahí está su plato de cazuela, matamos tres pavas para usted solito, ¡Así que sírvase, sírvase!
– ¡Muchas gracias! Se ve rica… muy grande el plato eso sí, ¡Pero así es el sur! Ja, ja, ja, ¿O no?
– ¡Sí pue´! ¡Pero oiga, menos cháchara y más cuchareo! Coma, coma, que se le va a enfríar eso, ¿No quiere que le haga unas humitas para acompañar la cazuelita?
– ¿Qué?
– ¿Si acaso le hago humitas? ¿O pastel de choclo? ¿O mejor las dos cosas?
– Pero si… si me acaba de servir cazuela…
– Ya bueno… ¿Y un poquito de puré? ¿Arroz? ¿Garbanzos? ¿Porotos? ¿Porotos con mazamorra? ¿Qué le parece?
– Pero si aún ni empiezo a comer.
– Está bien, está bien, no se me enoje… ¿Le sirvo otro platito de cazuela?
– Oiga, aún ni siquiera he probado una cucharada, ¿Cómo me va a servir otro?
– ¿Le sirvo una tortilla de rescoldo con una paila de huevos para acompañar la cazuela?
– No, no, muchas gracias, sólo quiero empezar a comer…
– ¿Sandía? ¿Quiere sandía? ¿Con harinita tostada?
– No, no sé, no creo, no sé…
– Ya, voy a hacerle un pan amasado con chicharrones para que acompañe la cazuela.
– ¡No, por favor! ¡No quiero nada más! ¡Gracias!
– ¡Uy! ¡Nunca imaginé que fuera tan regodión usted! Ya, voy a prender el carbón mejor, para preparar un cordero al palo para la once…
– Bueno, vaya, vaya…
– ¿No quiere un pedazo de cordero con papas ahora? No vaya a ser que después salga pelando que no lo atendimos bien…
– ¡Ahhhhhhhh! ¡Muérete vieja reculiá! ¡Ahí tení tu cazuela, mira como te la tiro en el suelo! ¡Mira como la boto, mira como la desprecio, mira como la pateo! ¡Observa, observa mi plato vacío! ¿Estái feliz ahora? ¿Ah? ¿Estái feliz ahora que dejé el platito sin nada? ¿Ah?
Igual me sirvieron más… y después más… y luego más… y cada vez accedí feliz… cada vez tragué casi por inercia, pero feliz…

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