20 Jul

Bonus Track: Sé que tu blog no es confesionario…

Mientras tanto, en mi bandeja de entrada:

– Hola Mati… Sé que tu blog no es confesionario, pero necesito desahogarme con alguien…
– Soy todo oídos hermana mía, cuéntame qué te aflige.
– Pucha Mati, ¡Tengo la cagá en mi vida! ¡La cagá! Fíjate que conocí a mi pareja hace 9 años y nos pusimos a pololear casi al tiro. Actualmente llevamos 6 años de casados y todo este tiempo ha sido de pura felicidad. Él es un hueón tierno, simpático, romántico, inteligente, bondadoso, buen esposo, ¡Nada que decir!
– Ya, y déjame adivinar: lo cagaste.
– ¡Lo cagué hueón, lo cagué! Es que Mati, no es mi culpa, salí con unas amigas el viernes y en un bar conocí a un tipo… Puta, la verdad es que notaba que no era muy avispado, ¡Pero Mati! ¡Era rico como el solo! ¡Rico, rico, rico! Me sacó a bailar y yo como que no quería, pero mis amigas me aleonaron y partí, ¿Viste? ¡Si todo es culpa de mis amigas!
– Claro…
– ¡Hubieses visto cómo bailaba ese hueón Mati! Me punteó tanto que estoy segura que me hizo otro hoyo, ¡La cagó! ¡Me tenía caliente! Y puta, yo no quería que eso llegara más allá, pero mis amigas me forzaron a tomar, y cuando tomo me envalentono, entonces dejé que este tipo me comiera viva y en un abrir y cerrar de ojos estábamos en su departamento culiando… ¡Cómo culiaba ese hueón Mati! ¡Un maestro, un profesional! Pero no, nunca más, me siento culpable, en serio nunca más.
– Amiga, ¿La firme estái arrepentida?
– ¡Sí po Mati! No vayas a pensar mal de mí, yo no soy así…
– ¿Así… cómo?
– Así po… ca… caliente… ¡No, que feo! ¡Incluso me cuesta decirlo! ¿Y es que te imaginái? ¿Caliente yo? ¡No no no! Sólo me confundí, mis amigas son mala influencia, eso es todo, ¡Pero te repito, yo no soy caliente! ¡Qué horrible, no!
– Pucha, entonces, si te sientes tan culpable, medita la situación y ve qué quieres po… a lo mejor no estás tan enamorada como creías, o quizás intentas justificar lo injustificable, quién sabe…
– ¡Pero Mati! ¿Viste que te hiciste una mala imagen de mí? Te apuesto que ahora piensas que soy una maraca…
– ¡Epa! Jamás pensaría eso.
– ¡Menos mal! Porque te juro que yo soy lo más fiel que hay, esto no fue más que un tropezón, un error producto de la borrachera y que no se volverá a repetir.
– Oye, y cambiando de tema…
– ¿Sí Mati?
– Mientras dabas la lata estuve mirando tus fotos de perfil, y erí bien rica ah…
– ¿En serio Mati, tú encontrái?
– Sí, la cagaste… Estaba pensando y… ¿Te tinca que nos juntemos hoy en la noche, así, piola? Vienes a mi departamento, nos tomamos algo… te podrías quedar acá… obvio, esto quedaría entre tú y yo, pero piénsalo, sería un revolcón sin involucrar sentimientos ni nada de eso, sólo sexo.
– ¿La dura? ¡Ya po! Dime dónde vives y a qué hora quieres que llegue; mientras tanto pienso qué chiva inventar en la casa.
– ¡Te estoy hueviando pajarona! ¡Déjate de cagar a tu pobre marido, para de culpar a los demás de tus condoros y asume que erí caliente! ¿Qué tanto?
– Ja… jaja… No Mati, si estaba bromeando, yo sabía que lo que dijiste lo dijiste hueviando, te juro, ¿Porque estabai hueviando, cierto? Si no lo estabas dímelo no más y…
– Loca, córtala.
– ¡Puta la hueá Mati hueón! ¿Sabí que más? ¡Te apuesto que la tení corta, erí precoz y, pa más cacha, no se te para! ¡Chao, hueco culiao!

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