05 Jul

Capítulo 103: Áfter

– ¡Mati, para la raja hueón! – Me gritó eufórico el cabezón Rubén – ¡Vamos a celebrar a Plaza Italia! ¡Somos campeones hueón! ¡Ganamos, al fin ganamos!
– ¿Cómo que “somos campeones” cabezón? ¿Cómo que “ganamos”? Si voh jamás hay pateado una pelota hueón, ¡Incluso apostaste plata a que Chile perdía!
– ¡Eso da lo mismo! Hoy Santiago se convertirá en Sodoma y Gomorra, podremos chupar en la vía pública sin que nos pasen un parte y, lo mejor de todo, vamos a afilar con quien se nos plazca, ¿O acaso no viste las noticias? ¡Todas las minas andan vueltas locas! Se meterán con el primer hueón que vean con un corte de pelo de futbolista, así, igual al que te hiciste hace dos días.
– Cabezón, no me hueí con eso, te juro que le dije a la peluquera “hágame un corte normal no más, el mismo que usa la mayoría de los hombres”, y no me di ni cuenta cuando me pasó la máquina por los lados y me dejó este mohicano flaite, ¿Por qué creí que no salgo a la calle? Si me da lata la hueá po.
– ¡Ya, pero Mati, ahora podrás usarlo a tu favor! Convierte tu debilidad en tu fortaleza, ¿No hay escuchado ese dicho? Ya po, hazlo por mí, ¿Sí? Di que sí, ¿Sí?
– ¿Y no era que estabai tan enamorado de la Oye tú? ¿Qué pasó ahí?
– ¿Qué más iba a pasar? Desde que se quemó el clandestino de tu papá y tuvo que dejar de ser puta, simplemente no llamó más mi atención.
– Igual deberías considerar volver con ella po cabezón, ¿Te acordai del cumpleaños de mi viejo? ¿Cuándo intentaron hacer un swinger y, en vez de afilarte a la Luna, terminaste haciéndole un trombón oxidado a mi papá? Igual te portaste mal ahí, así que, según yo, están a mano.
– ¿Qué? ¿Quién te contó eso?
– La Oye po, ¿Quién más?
– A ver Mati, primero que todo yo “no le hice” un trombón oxidado a tu papá… bueno, en volá de curao´ él me pidió que lo hiciera y yo, puta… pa no ser mal educado, le metí la lengüita no más, y en ese momento pasó mi vida frente a mis ojos, recordé cuando era niño y comía barro, se me vino a la mente el día en el que probé el wasabi creyendo que era palta, o cuando en clases me vinieron unas arcadas repentinas y me tragué mi propio vómito para no quedar en vergüenza delante de todo el curso, y fue ahí cuando decidí tirar el poto pa´ las moras y salir corriendo de aquella pieza de la perdición… En cambio la Oye prefirió quedarse… prefirió seguir adelante con el que había sido nuestro utópico sueño erótico a cambio matar mi real sueño de estar con ella…
– … ¡Sale hueón! ¡Si voh la queríai pa puro afilar!
– ¡Puta sí, puede ser! Pero las cosas cambian, la gente cambia y… ¡Ya po Mati por la chucha! ¡Vamos a Plaza Italia a celebrar! ¡Mira, si ando con el condón puesto, mira, si es en serio, toca acá!
– ¡Ya hueón, ya! Pero que conste, no la pasaré bien.
– Pucha amigo, si te invito es porque no tengo con quién más ir, así que si lo pasas bien o mal, sinceramente, a mí me importa una pichula, ¿Nos vamos entonces?

Luego de un viaje eterno en un taxi que apenas se podía mover, entre tanta caravana y gente hueviando al medio de la calle, cortamos por lo sano y decidimos ponernos a caminar. Pésima idea, de pronto el centro de la capital se había convertido en una zona de guerra, cada dos pasos te encontrabas con algún borracho que te echaba la choreada, y el olor a lacrimógena (quién sabe de dónde venía) convirtió nuestro aire, que ya era irrespirable, en uno aún peor.

– Cabezón culiao, te dije que no saliéramos, ¿Dónde están las minas? ¿Ah? Dime po, ¿Veí alguna mina, aparte de la que está detrás del basurero durmiendo sobre su propio meado?
– Mati, no me retí, tengo miedo… y no es por meterte miedo a ti, pero creo que esta noche moriremos… sí o sí.
– Ya hueón, tranquilo, sólo tenemos que devolvernos… estamos cerca del metro Católia, ¿Verdad? Tenemos que llegar a Brasil, no es tanto, tomemos un taxi y listo, ¿Está bien? Mira, viene uno vacío, ¡Taxi! No, no paró… ahí viene otro, ¡Taxi! Puta, tampoco paró, ¿Qué hora es? Las 12:00, no es tan tarde, tranquilo, ahí viene otro, ¡Taxi, por fa! ¡Paró conchetumare! Buenas noches señor, vamos a Avenida Brasil… ¿Qué? ¿30 lucas? ¡Pero si está al lado! ¡No, no nos podemos ir caminando porque con raja somos capaces de respirar! Ya, no gracias, esperaré otro, ¿Qué hora es cabezón? ¿Las 12:45? Ya, mira, caminemos hacia un lugar con menos gente, de seguro ahí habrá mayor locomoción y tendremos más oportunidades, vamos, camina…
– Mati, no siento los ojos, guíame con tu voz.
– ¡Ya hueón, no seái exagerado! ¿Qué hora es? Mierda, ¿Las 2 ya? Ahí viene uno, ¡Taxi! Hola señor, buenas noches, ¿Nos llevaría al Barrio Brasil? Le pago 20, 10 lucas, lo que quiera… ¿Qué? ¿Cómo que se la chupe? ¡Señor, sea solidario! Señor… no, no se la voy a chupar, sigamos caminando cabezón, ¿Qué hora es? Las 3, tarde ah… ¡Mira! Ese paradero de ahí está piola para esperar taxi o micro o lo que sea, vamos.
– Pero Mati, este barrio es súper peligroso.
– Hoy día todos los barrios son peligrosos cabezón, además esta hueá es culpa tuya, así que siéntate y rájate con un pucho, que la espera será larga.
– Mati, cacha… esos flaites nos están mirando.
– Da lo mismo, no los pesques, háblame de cualquier cosa.
– Mati, ya es muy tarde, ahora vienen para acá.
– Puta cabezón hueón, ¡Pa´ qué te poní a mirarlos po! Ya, hácete el loco no más, déjame hablar a mí.
– ¡Mati, abrázame!
– ¿Qué? ¿Y para qué querí que te abrace hueón?
– ¡Para que piensen que somos pareja po! ¡Así no nos molestarán! ¡Mira, ya van llegando, ven Mati hueón, dame un beso, ven!
– Loco, calma, creo que vienen en paz, tranquilo.
– ¡Buena choro! – Saludó amablemente el que parecía ser el líder, y que vestía un brillante buzo del Colo-Colo y un jockey marca Calvin Clein, sí, así mismo, con C – ¡Shia! ¡Tenimoh el mismo corte de pelo! ¡Buena! Oe helmano, dile a tu pana que se sosiegue, si no andamo´ na en volá de tolueno losotroh, ¿Y qué pasa?
– ¿Qué? ¿Ah? ¿Yo? No, si estoy sosegado, ¡Ja! Tra-tranquilo, estoy tranquilo – Se metió torpemente el cabezón.
– Cabezón… – le susurré – cállate hueón, están intentando comunicarse… ¡Hola joven! Buenas noches, cuénteme qué se le ofrece.
– Na po, ¿Qué se me va a ofrecerme? Acá con loh cabro´querimo puro tomarno´una pilsen, pero tan toas´ las hueás cerrás po… voh que tení care´vio, ¿Cachai de algún áftel?
– ¿Áftel?
– ¡Áftel po! ¡De esah hueá pa bellaquear después de loh mamboh! O si no vamo a tener que ir pa tu casa no máh, a lo vío, ¿Y qué pasa?
– ¡Ah! ¡Un áfter! Puta amigo, sabí que conozco uno que queda por acá cerca – mentí – tení que caminar 7 cuadras para allá, después doblas a la derecha, avanzas 8 cuadras más, y golpeas en una puerta café que está en toda la esquina… el mejor áfter de Chile.
– ¡Yiaaaa! ¡Dale color pirilongi! ¡Y hay guachas filetes o no? ¿De esas que se acicalan hasta el choriflay?
– ¡Sí pue compadre! ¡Puras minas ricas! Todas ricas, hasta las feas son ricas.
– ¡Yia hermano! Te la debimoh, legal que te la debimoh, si losotroh llevamoh cualquier rato buscando un áftel helmano, y andamoh con un amigo que conocimoh hace poco ¡Y el loco se pegó el meo´show! Si se tomó dos sorbos de un chimbombo y ya se le andaba mojando la canoa oe´.
– ¿Cómo es eso?
– Na´po, el loco dijo que se iba a sacar un carrete, y va así y nos llea´ a un áftel de puroh huequereques po, puroh hombres vacilando con hombres así, el loco me quería sacar a bailal, y yo dije qué te creí tal por cual, yo soy bien hombrecito pa mis cosas, así que pesqué a los cabros y loh arrancamoh de ahí po, ¿Y qué pasa?
– Jajaja, igual cuático lo de tu amigo, ¿Y lo dejaron tirado no más?
– ¡Sí po guacho! ¿Y qué pasa? Si así como amigo amigo no era, lo conocimoh en la tarde al socito, se sacó unos cuetes en el bandejón y fue buena tela po, pero despuéh se descuadró… Míralo po, justo ahí viene el culiao, ese de ahí, el de camisita.
– ¿Cuál?
– Ese longi de ahí po choro, el que viene pa acá.
– Oye Mati – Me dijo el cabezón – ¿Acaso no es…?
– No lo creo…
– ¡Hola Mati! ¿Cómo estay? ¡Buena po cabezón Rubén, tantos años sin verte!
– ¿Pelao Ulises? ¿Qué hací acá hueón?

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