10 Jul

Capítulo 104: Tachuelas & Lentejuelas

– ¿Pelao Ulises? ¿Qué hací acá hueón?
– ¿Cómo que qué hago acá? Si ésta es mi ciudad po, mi mundo, el espacio ideal para difundir la anarquía, las calles que son mis pasarelas para lucir mis bototos, pitillos y cadenas, ¿Qué más voy a estar haciendo? Volviendo a nacer po Matías, volviendo a ser el de antes.
– ¿Y qué pasó con el Tomás hueón? ¿Y con Punta Arenas, con el amor, con todo ese sueño de liberación y de salir del closet y toda esa hueá?
– Ah no… con la Gonzala terminamos apenas llegamos a su casa… me di cuenta que, después de todo, yo no era tan gay como pensaba.
– ¿No?
– No po… aparte no me gustaron sus sábanas, ¡Horrendas! Ni siquiera combinaban con las cortinas, o sea…
– Entonces… ¿Volverás a ser punk? Media extraña la pinta que andái trayendo ahora ah…
– ¡Sí po! ¿Cómo me veo? Mira, le quité varias tachuelas a mí chaqueta de cuero y las reemplacé por lentejuelas, ¿Qué te parece? Las estuve pegando durante todo mi viaje de regreso, e imagínate que llegué recién hace cuatro días y ya se me ocurrió crear una PYME orientada a todos los punks alternativos de Chile, y le podré así mismo, “Tachuelas & Lentejuelas”, ¿Cómo te quedó el ojo?
– ¿”Tachuelas & Lentejuelas”?
– Sí, “Tachuelas & Lentejuelas”…
– Y déjame adivinar, tu negocio estará en…
– En tu departamento.
– En mi departamento, obvio…
– Sí, en la que era mi pieza.
– ¡Chúpalo pelao! ¿Por qué mejor no ocupai tu casa hueón? Demás que tu ex te presta un cuartito más que sea.
– ¡No, estay loco! ¡Si esa yegua no me deja ser! Además, no voy a hacer mierda mi casa con los materiales de la PYME, ¿Te imaginái? Para eso está tu departamento po.
– Cagaste, ahora esa pieza la está ocupando el Payaso Chispita, y aunque el hueón la tiene hecha mierda, con todo el techo quemado porque se pone a tirar fuego antes de dormir y con las ventanas rotas por culpa de sus malabares mal hechos, al menos paga sus gastos.
– ¿Payaso Chispita? No me digai que es ese hueón al que se lo estaba punteando el Toperol en el cumpleaños de tu papá.
– Sí, ese mismo… Es medio hueón, pero me da pena echarlo.
– ¿Y cuál es el problema Mati hueón? Yo no tengo dramas con compartir la cama con él, incluso voy a comprar una de una plaza, bien blandita y esponjosa, como señal de buena onda… tendríamos que dormir apretaditos no más, pero es cosa de acostumbrarse…
– ¿Y para qué vay a comprar una cama de una plaza pelao hueón, si sabí que en esa pieza tengo un camarote?
– ¡Claro ¡ ¿Y acaso querí que me muera de frío? ¿Eso es lo que querí? ¡Puta que erí mal amigo Mati hueón! ¡En serio, erí muy mal amigo!

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