29 Sep

Capítulo 131: Viejazo

El primero de octubre es mi cumpleaños, una fecha que se me viene encima cada vez de forma más violenta. El espejo me va enrostrando día a día más kilos, más ojeras, más canas, y se me inserta constantemente en la mente ese pensamiento típico del adulto joven llorón que cacha que el tiempo se le está pasando demasiado rápido y que aún no ha hecho nada bueno con su existencia, así que no me queda más que conformarme repitiéndome “siempre hay alguien que está peor tú Matías, siempre hay alguien que está peor”… y es entonces cuando parto a buscar consuelo a la casa de mi viejo.

– ¿Qué pasa Mati hueón? ¿Por qué el caracho tan largo? Reza pa´ que no te vea así el hueco del Pato, mira que con esa cara de poto capacito que te quiera enterrar la diuca en el ojo.
– No importa, no es nada grave viejo… lo mismo de siempre, esa depre culiá que me viene cada vez que se acerca mi cumpleaños.
– ¡De las hueás que te preocupái Mati hueón! Aún eres joven pajarón, tení toda una vida por delante, ¿Pa´ qué te achacái por las puras? ¿Cuántos años vai a cumplir? ¿20? ¿21?
– 29 viejo, no me hueí, te lo dije hace poco.
– ¡29! ¡Ah, no, voh estái cagao´! Cumplir 29 es como cumplir 40, que es más o menos la edad que tengo yo… aunque claro, mi vida ha sido mucho más extrema po, yo a los 29 estaba emparejado con una mina terrible de rica, buena pal´ cabeza de papa y dispuesta a todo en el ring de cuatro perillas, ¡Ni te imaginái! Fíjate que una vez me pidió que me untara miel en las huevas, ella se puso un disfraz de Winnie the Pooh y…
– ¡Viejo, para, sé que estái hablando de mi mamá! ¡Si tan hueón no soy tampoco!
– A ver cabrito, yo no he dicho nombres, ¿Mencioné a tu mami en algún momento? ¡No po! Si yo a ella la respeto, y la respeto porque aún la quiero, siempre va a ser mi osita, mi osita buena pa´ la miel, y por lo mismo nunca revelaré intimides de ella, ¿Estamos?
– Ya viejo, filo, no quiero pelear, mejor me voy para el departamento, no tengo ánimos de nada…
– ¡Ya! ¿Sabí que más? Me aburriste hueón, ¡Basta de reclamos! Ahora mismo le daré solución a todos tus problemas, tengo una cartita bajo la manga…
– ¿Sí? ¿Y cuál sería?
– Mati, hijo, dime algo… ¿Voh te volái?
– No viejo… por décima vez, no.
– No hay nada más rico que volarse hijo, sobre todo hoy en día, ¡Si la sociedad está muy avanzada! Los pitos y los jales y todas esas leseras ya pasaron de moda, ahora la mano es probar cosas nuevas…
– Viejo, si tú no serví como volao´, siempre terminái con la pálida y no sabí distinguir entre lo que es bueno y lo que es caca, es algo que no se te da simplemente, la dura, no es lo tuyo.
– ¡Y qué sabí voh Mati hueón! ¡Qué sabí voh! Para tú información, el otro día estuve a punto, pero a punto, de probar la leche de marihuana, ¿Qué te parece, a ver?
– ¿Leche de marihuana? ¿La dura? ¿Y por qué no la probaste?
– Na´, error de cálculos… le chupé las tetas a la rasta que vende pitos en el pasaje de al lado, ésa que pasa fumando en la esquina todo el día, pero por más que succioné y por más que intenté ordeñarla, no logré sacarle ni una gota de leche, ¡Ni una! Aunque claro, después caché que era porque no estaba embarazada, estaba guatona no más, y puta, mala onda, pero pa´ la otra será…
– Pero viejo, qué chucha…
– ¡No importa Mati! No importa porque mira… lorea lo que le robé cuando fue a zamparse una olla de porotos pal´ bajón la muy chancha.
– ¿Qué es esa hueá viejo?
– ¿Cómo no vai a cachar? ¡No sabí na´de drogas Mati hueón! Es una pipa po, nada fuera de lo común, una simple pipa.
– ¿Ah sí? ¿Una pipa? Es como… rara, ¿O no?
– ¡Na´que ver! Puta que erí perseguido cabro, ¡Me dai hasta vergüenza ajena de repente! ¡Ya, pásame ese encendedor! Nos vamos a volar los dos y vamos a cagarnos de la risa un rato, ¿Estamos?
– Puta viejo, no sé, no estoy seguro, aparte estái súper curao, te puede hacer mal…
– ¡No seas aguafiestas Matías! Pégate una quemada, mira, si es yerba sanita, lo mejor que hay, cura los dolores, brinda felicidad, pura paz, puro amor… comienzo yo y después le dai tú, ¿Bueno?
– No viejo, gracias pero paso, en serio… Aparte… ¿Qué marihuana es esa? Está como… fea, no sé, ¿No estará vencida?
– ¡Deja de llorar Mati hueón! Si voh no sabí na´ de cannabis, no sabí na´, ¡Y ya, se acabó el tema! ¿Vai a fumar conmigo o no?
– Puta viejo… ¡Está bien! Pero sólo para que formemos un lazo único, para que hagamos algo juntos de una vez por todas, para unirnos en un ritual íntimo, profundo, en un estado de introspección y…
– Ya, déjate de chácharas y pon algo de música – me ordenó mi viejo mientras acercaba la llama proveniente del encendedor a la punta de su pipa e inhalaba el humo con fuerza, a la vez que lo saboreaba manteniendo siempre sus ojos cerrados – chucha, chucha… – susurró simplemente.
– Ya po viejo, no te quedí pegao, que corra, que corra.
– Mati – me dijo mientras botaba el humo – ¿Te acordái de lo que acabái de decir? ¿Eso del lazo y de unirnos y todo eso?
– Sí viejo, obvio que me acuerdo, ¿Qué pasa?
– Pasa que te vai a tener que meter el lazo en la raja Mati, porque esta hueá es pasta hueón, esta hueá es pasta…

Comentarios

Comentarios