28 Oct

Capítulo 137: El celular robado

El año 2000 estaba recién comenzando cuando al pelao Ulises le dio por ser punky. Al principio la transformación nos pareció simpática, lo pescábamos pal’ hueveo por sus mechas paradas y nos reíamos a carcajadas del montón de cadenas y accesorios metálicos con los que decoraba su cagá de cuerpo, pero con el paso del tiempo, cuando se puso a machetear y a robar hueaitas de las casas que visitaba para costearse la pilsen diaria, ya no nos parecía tan gracioso. Cierta tarde me comentó que había ido a visitar a su abuelita y que, mientras la vieja veía tele, agarró papa y se echó al bolsillo un moderno celular que descansaba sobre el velador de la veterana. En aquella época estos aparatos estaban recién volviéndose masivos, por lo mismo el pelao asumió que venderlo no sería difícil, y con esa intención partió corriendo a mi casa para ofrecérmelo baratito.

– ¡Ya Mati! Dame 10 lucas y el celu es tuyo, ¿Qué me decí?
– Pelao hueón, ¿En qué estái pensando? ¡Tú estás mal hueón, estás mal! ¿Cómo se te ocurre andar robándole cosas a tu abuelita? La vieja será mala y todo, pero ya la diabetes la tiene cagá’, está con una pierna dentro del cajón, ¿Y voh haciéndole esto? Lo siento compadre, pero no me parece, simplemente no me parece…
– Puta, ya… te lo dejo en 2 lucas entonces…
– ¡Hecho! Pero calmao’, ¿Lo andái trayendo acá?
– Sí po, lo tengo en la mochila, pero no te lo pasaré hasta que me entregues la plata, ¡Nunca tan hueón po Mati! Me lo podí robar, y en esta vida hay que desconfiar de todo el mundo, la gente está muy mala, ¿Sabí? La delincuencia nos tiene cagaos’…
– Ya pero… ¿Estái seguro que está bueno? ¿Funciona?
– ¡Sí po hueón! Si tiene de todo: botones con números, obvio, otros para ajustar el volumen, uno rojito para encenderlo, ¡Lo normal po! ¿Cachái, o nunca hay visto un celular acaso?
– ¡Sí he visto oh! Nunca tan hueón, ¿Creí que yo soy huaso acaso? Pelao sin respeto no más… Y oye, ¿De qué color es?
– Negrito.
– Ah… buena… ¿Y la marca?
– Excelente marca po… Es Panasonic… de esos larguitos, bonitos…
– ¿Panasonic?
– Sí po, Panasonic… ¿Qué tiene? ¿No los cachái?
– ¡Sí los cacho! Si esos los conozco bien, ¡Nunca tan hueón po! Ya, ahí están las lucas, pasa el celu y vírate luego, ¡Chao, chao! No quiero que me pillen haciendo esto, ¡Nos vemos! En la noche te llamaré desde mi celular nuevo, ¡Ja! ¿Qué te parece? Terrible de bacán po, terrible de bacán…

Y así fue como el pelao Ulises, a cambio de dos míseras lucas, me vendió el control remoto de su pobre abuelita.

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