02 Nov

Capítulo 139: Tres historias breves halloweenescas

I. Cita a ciegas.

La esperé un tiempo prudente en la esquina señalada. Ella me reconoció de inmediato, a mí me habría costado un poco más de esfuerzo, visiblemente era distinta a su foto de Tinder, pero eso no importaba, nuestra cita estaba por comenzar, y nada ni nadie podría arruinar una noche perfecta entre dos desconocidos.

– Pucha – le dije luego del saludo de rigor – si me hubieses dicho que iríamos a una fiesta de Halloween también me habría disfrazado.
– ¿A una fiesta de Halloween?
– Sí po, hubiese arrendado un traje que hiciera juego con el tuyo… Algo como un vampiro rancio, o un muerto viviente que acababa de escapar de su tumba.
– No estoy disfrazada Matías – me respondió mientras le tiritaba la pera – yo me visto así… Todos los días…
La cita terminó antes de lo presupuestado… Y es que siempre he tenido mala cuea’ con las góticas, simplemente no entienden mi hueonismo…
II. Disfraz

– ¡Amiga, qué bacán tu disfraz de Kung Fu Panda!
– ¿Kung Fu Panda? ¡Soy una Catrina chuchetumadre! ¡Sí sé que estoy gorda, pero deja de atormentarme!

 

III. Mr. Músculo

Hace un año exactamente fui a una fiesta de Halloween disfrazado de Mr. Músculo. Estuve toda la noche limpiando el vino que mis amigos borrachos volteaban sobre todos lados, secando el meado que dejaban desparramado en los bordes del wáter e incluso, cuando todos se fueron a acostar, me quedé ayudando a la dueña de casa a lavar la loza y a trapear el vómito que quedó pegado en el piso. Algunos llamarán a eso “ser ahueonao”, yo lo llamo “meterse en el personaje”.

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