20 Nov

Capítulo 144: La chica Estela

– ¡Puta que me gusta la vecina Mati hueón! Ni te imaginas lo caliente que me tiene esa mujer…
– ¡Chucha viejo! Sonaste igual que un cabro chico enamorado, ¿Qué onda? ¿Me vai a decir que tengo mamá nueva acaso?
– Puede que sí Mati hueón, puede que sí… ¡Es que la chica Estela es perfecta! Apasionada como ella sola, comprensiva, inteligente, buena pal’ catre y súper buena conviviente Mati hueón, la cagó, la partner perfecta.
– ¿Cómo es eso? ¿Ya están viviendo juntos?
– No, aún no oficialmente, pero es como lo mismo: todas las tardes, después de la pega, la chica Estela salta la pandereta piolita y se mete a mi humilde morada de sorpresa. Ahí me espera en tiradita en la cama, piluchita, con las patitas abiertas y el sapolio bien hambriento, ¿Qué mejor? Si eso no es amor, entonces no sé lo que es.
– Puta viejo, no sé qué decirte… aunque tu descripción me dio entre asco y alegría, supongo que no me queda más que estar feliz por ti y, obviamente, desearte lo mejor en esta nueva etapa po’.
– Gracias Mati hueón, aunque sonaste hueco y todo, igual me emocionan tus cagás’ de palabras… y quizás no me creas lo que te diré, pero la Estelita me ha ido enseñando de a poco a ser una mejor persona… así que es cuestión de tiempo para que me dejes de tratar de “hueón borracho”, “viejo rancio” y todos esos apelativos que no sé de dónde sacas…
– ¿Mejor persona? ¿En serio papá? ¿Por qué estás tan seguro de eso?
– ¡Porque la chica me está educando desde cero po Mati hueón! En el poco tiempo que llevamos juntos me ha enseñado a no comer con la boca abierta, a no tirarme peos mientras se lo pongo y a no mearme en la cama, no importa lo curao’ que me acueste, ¡Si ya estoy todo un caballero hijo!
– ¿La dura? ¿Tan bacán es la chica Estela?
– ¡Sí po! Incluso el otro día me ayudó a ahorrar un montón de agua, ¡Imagínate, si hasta pa eso es bacán!
– ¡Qué buena! ¿Y cómo lo hizo? Pasa el dato po, si nunca es tarde para aprender a ser un poco más amigable con el planeta.
– Ya, mira, la hueá fue muy sencilla, toma apuntes: pasa que el domingo pasado con la Estelita nos matamos a cachas, una tras otra y tras otra y tras otra, y quedamos tan sudados y hediondos que la pieza ya era una hueá irrespirable, ¡Ni te imaginai! Un olor entre pescado, cloaca, pelo quemado y cocos de toro que ni te explico, ¡Y voh sabí que yo no le hago asco a nada po! Pero esa hueá ya era mucho, demasiado, entonces le dije a la chica Estela “Estelita, mijita, mi reina, ¿Por qué no vamos al bañito a lavarnos las presas? ¿Ah?”, Y ella, muy obediente, se paró detrás mío, con su potito al aire y el marisco aún echando humito. Me metí a la ducha desesperado y ella, con toda confianza, se sentó en el wáter, y ahí se quedó, “Estelita”, le dije, “oiga mijita, venga pa’ acá pue’,  después echa la corta, duchémonos juntitos, ¿No ve que así ahorramos agüita?”, y ahí fue donde ella me sorprendió Mati, ¿Sabí porqué? Porque justo en ese momento metió su brazo derecho por entre medio de sus piernas, lo meneó un poquito y me dijo con su mejor cara de placer: “no se preocupe guachito, estoy bien aquí, si a mí me gusta lavarme el choro con el agüita de la taza”.
– ¿Ah? ¿Qué hueá viejo?
– ¡Una ahorradora de primera po Mati hueón! ¿Qué te parece? Aunque puta, la verdad no sé si me merezca tanto, la Estelita es demasiado buena para mí, tan perfecta, tan consciente, tan preocupada por su aseo personal… ¡Pero no importa, haré lo posible para ponerme a su nivel! Espérate no más, lo daré todo por ponerme a su nivel…

Comentarios

Comentarios