25 Nov

Capítulo 148: Viejo 2.0

Mi viejo siempre ha sabido utilizar – de manera espantosamente inmoral, hay que decirlo – la tecnología al servicio de sus perversiones. Ya en los 80 le sacaba el jugo a su cámara Polaroid para retratar los mejores polvos que se pegaba junto a mi vieja, los cuales me enseñó en una exposición que hace un par de años montó exclusivamente para mí; luego, cuando se empotó con la hermana Luna, llenó la memoria de su celular con videos de porno amateur protagonizados por ambos en estado etílico, y actualmente, que está comenzando a formalizar su relación con la chica Estela, no podía quedarse en el pasado y decidió invertir un poco más en su extraño vicio.

– Viejo, ¡No! ¿Cómo se te ocurre? Lo que dices es… ¡Es sencillamente ridículo! No tengo palabras; es, por lejos, lo más hueón que se te ha ocurrido.
– ¡Es que voh no sabí na’ de tecnología Mati hueón! Te apuesto que te seguí sacando servius como los hueones como ese palito que yo ahora ocupo pa’ rascarme el hoyo, ¡Si las servius ya son cosa del pasado hombre! Actualízate, aprieta F1, F1.
– Papá, primero que todo, ¡No se llaman “servius”! Se llaman “selfies”, ¿Viste que erí tú el que no cacha nada? Y segundo, no conozco a la chica Estela ni sé de qué onda es, pero dudo que te deje pasar la hueá estúpida que querí hacer, la dura…
– ¿Hueá estúpida? ¿Para ti el hecho de que yo quiera ser romántico con mi peor es na’ es una hueá estúpida? ¡No, no me mires con esa cara, ni tampoco pienses en disculparte! No hay nada que puedas hacer al respecto, yo ya tomé mi decisión y ni un hueón que no sabe na’ de sensualidad me hará cambiarla: ¡Iré a una tienda de deportes extremos, me compraré un casco con una GoPro incrustada arribita, y me grabaré culiando a todo ritmo con la chica Estela! ¡He dicho!
– ¿Sabí qué viejo? Haz la hueá que querái, pero después no quiero que me andí mostrando tus videitos, ¿Estamos?
– ¡Olvídalo! Necesito de tu ayuda para editarlos, que les pongái de fondo una canción de esas metálicas que te gustan a voh, y que los dejí bien cachilupis pa’ después subirlos al Youtube y al fin hacerme famoso gracias a mi súper corneta, ¿Qué te parece?
– ¿A Youtube? ¡Pésimo po’ viejo!
– ¡No seái envidioso Mati hueón! Cuando uno tiene un talento tiene que mostrarlo al mundo po, y puta… si mi talento es ponerla, ¿Porqué no me puedo quebrar con ello en la internet? ¡Mira hueón, si hasta estuve ensayando, lorea! “Si te gustó esta cacha, dale pulgar arriba. Comparte este video con tus amigos cacho e’ paragüa y suscríbete a mi canal para seguir viendo como le saco brillo a mi pichula. Te ha hablado el Tula de Oro, y te deseo buenas noches”… ¿Y? ¿Qué tal?
– ¿Tula de Oro? ¿Ése va a ser tu nombre de Youtuber? ¿Tula de Oro, en serio?
– Sí po, si tiene que ser un nombre que sea luminoso, que penetre, ¿Cachái? ¿Y qué más brillante y penetrador que una tula de oro? No cachái’ na de marketing Mati hueón, no cachái na’ de triunfar en la internet, ¡Pero no te preocupí cabro culiao! Algún día yo te voy a ayudar… ya lo verás, yo te voy a ayudar… ¿Qué hueá? ¿De qué te reí?

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