22 Dic

Capítulo 157: Un domingo… y en un mall…

– Viejo… Oye viejo… ¡Viejo!
– ¿Ah? ¿Qué chucha? ¡Qué te pasa Mati hueón! ¿Cómo se te ocurre despertarme así? Son recién las… ¡Las 3 de la tarde! ¡No, no me hueí! Déjame dormir otro rato, no estoy ni ahí con madrugar hoy día.
– Viejo, lo siento mucho, pero esta vez tendrás que levantarte no más. Está la gente de la junta de vecinos allá afuera reclamando, hay un montón de cabros chicos llorando y, según me dijeron, en pocos minutos deberían estar llegando los pacos, así que…
– ¿Los pacos? ¿Por qué? ¿Qué hice ahora?
– No sé po viejo, dímelo tú, ¿Dónde te metiste ayer? ¿Ah? ¿Y viste lo que hay en tu patio? ¿Lo viste?
– Sí po, si lo vi, ¿Qué tiene? ¡Decoración navideña no más po! ¿Qué tanto?
– ¿Ah sí? ¿Y de dónde sacaste tu “decoración”?
– Del mall, ¿De dónde más iba a ser?
– ¿Del mall? ¿Y qué hacíai tú metido en un mall? ¡No me vayái a decir que andabai comprando regalos!
– No, cómo se te ocurre… andaba chupando…
– ¿Chupando? ¿Un domingo? ¿Y en un mall?
– ¡Es que tú no sabí el dolor que tengo en el corazón po Mati hueón! Ayer, luego de que la Estelita me mandara a la chucha, tenía más sed que ganas de vivir, y la única hueá que encontré abierta un domingo en vísperas de navidad fue el mall po…
– No me digái que fuiste a tomar al patio de comidas…
– Y fui a tomar al patio de comidas. Pedí un vaso grandote de pilsen, medio incómodo pa’ tomarlo eso sí, pero a dos manos me lo zampé sin problemas.
– Eso no era un vaso papá, era un pitcher, y hace como dos litros de chela, hueón chancho.
– Me lo tomé al seco, y después, pese a que tenía más gusto a meado que a cualquier otra cosa, pedí el segundo, y de ahí el tercero, y después me prendí y me dieron ganas de bailar, así que fui a dar una vuelta a las tiendas a ver si encontraba alguna chiquilla pa’ mover el tambembe un rato…
– ¿Un domingo? ¿Y en un mall?
– Sí, y mientras recorría el segundo piso, y pasaba al lado de un colipato que vendía lentes, me topé con don Julio Chicha…
– ¿Don Julio Chicha? ¿El borrachito de la plaza Brasil que dejó de ser borrachito por un tiempo y que después volvió a ser borrachito por tu culpa? ¿Un domingo? ¿Y en un mall?
– Sí, ése mismo. Nos saludamos de buena gana, como siempre, y lo invité a servirse algo, como siempre. Al principio se correteó el viejo hueón, se la sacó con que estaba trabajando y que no podía dar mala imagen, pero, apenas me sintió el tufo más de cerca, se le calentó el hocico, dejó su puesto tirado y partimos a empinar el codo a una licorería que quedaba ahí mismo, al lado de un local de ropa interior, y que atendían unos amigos de él que lo dejaban chupar detrás de un mesón.
– ¿Un domingo? ¿Y en un mall?
– Sí. Y ahí estuvimos dando la cacha hasta que los guardias nos echaron. Don Julio compró unas botellas de pisco con la plata que se había ganado en el día, y yo, pa’ no ser cagao’, me rajé con los vasos plásticos. Después nos vinimos a rematar pa’ acá, y fin de la historia.
– ¿Cómo que fin de la historia viejo? ¿Esa hueá querí que le diga a la gente que está allá afuera esperándote pa’ sacarte la chucha? ¿Esa es la explicación que querí que le dé a los cabros chicos que están llorando afirmados a tu reja?
– ¿Y qué más querí que te diga Mati hueón? Si esa es la verdad po.
– ¡Viejo, déjate de hablar hueás! Los vecinos sólo quieren saber qué chucha hace el viejito pascuero tirado en tu patio, con los pantalones abajo y todo meado y cagado, ¡Nada más!
– ¿El viejito pascuero? A ver Mati, creo que no hemos tenido esta conversación, así que siéntate y escucha: el viejito pascuero no existe Matías, ¡No seái hueón, no existe! Y por eso nunca te traía regalos, ¿Cachái?
– ¡Viejo, si lo sé, estoy hablando del viejo pascuero que amaneció durmiendo en tu patio!
– ¡Ah! Di eso antes po Mati hueón… ése es don Julio Chicha po, si había agarrado un pituto haciéndose pasar por el viejito en el mall, ¿No te dije eso antes? Pero ayer lo echaron por curao… La mala cuea’ ah… por lo mismo lo dejé durmiendo ahí afuerita… si a mí me tincaba que iba a amanecer todo cagao’ el borracho ése…
– Pero papá, ¿Le tomái el peso a lo que hiciste? ¡Ahora los pendejos del barrio piensan que el viejito pascuero está muerto en tu patio! ¡Le cagaste la navidad a todos, don Julio Chicha perdió su pega y, pa’ más remate, más rato tendré que ser yo el que ponga la cara ante los pacos para explicarles tu numerito! ¿Te dai cuenta de que la cagaste? ¿Te dai cuenta?
– Sí, puede ser, puede ser… ¡Pero qué manera de chupar hueón oh! ¡Y un domingo! ¡Y en un mall!

Comentarios

Comentarios