09 May

Capítulo 2: El Fotolog.

El 2003 fue un año de grandes hitos: yo entré a la U, mi mamá se puso a pololear con el dueño de un cyber y mi papá se creó un Fotolog. Como se hacía el hueón con la pensión, ya había ahorrado varias lucas que le permitieron ciertos lujos, como, por ejemplo, comprarse una cámara digital de primera. Por vergüenza ajena jamás miré su sitio, pero mi vieja, que a veces se conectaba desde el cyber del tío Pato – su pareja – decía que era de lo más choro, “a tu papá que se le ocurren leseras”, me comentaba riéndose sola, “deberías agregarlo a f/f, en una de esas aprendes algo sobre popularidad”.

¿Y para qué iba a querer yo meterme a su Fotolog si, muy a mi pesar, cada vez que iba a su casa me pasaba mostrando las fotos que tomaba? Me sentaba frente al computador y me enrostraba sus “trofeos”, que no eran más que capturas de todas las minas que se tiraba. Si tenía suerte, sólo me tocaba ver imágenes de alguna tetita loca por ahí, un culo, o a lo más una mina fumando en pelota con las patas abiertas encima de su catre roñoso; ahora, lo peor era cuando me mostraba, lleno de orgullo, las fotos de él mismo en plena acción, posando con caras de placer y sacando músculos. No es por nada, pero estoy seguro de que mi papá fue el precursor de las selfies en Chile.

– Mati hueón, mira lo que es esta mina, ¿Qué tal?
– Viejo, para me da asco…
– ¿Qué? ¿Te dan asco las minas? ¡No me vayai a decir que erí hueco igual que el pololo de tu mamá! Mira Mati hueón, ésta es colombiana, ¿Cómo está? Cacha, ésta dice que es gringa, pero se me hace que es chilena no más, ¿Qué decí? Si te fijai tiene los pendejos rubios y las cejas negras, ¡Obvio que se tiñe el muñeco! Clásico de chilena.
– Ya viejo, me viro, tengo que estudiar para una prueba.
– ¡Los hueones estudian hijo! Mira, cacha las que tengo acá, esta flaquita, dieciocho recién cumplidos… le faltan algunos dientes, pero en vez de verlo como una debilidad, lo veo como una oportunidad…
– Ya, mucho, chao viejo.
– ¡Espera Mati hueón! ¡Mira! ¡Acá está la mejor! A que no sabí de quién es esta raja.
– ¿Qué?
– Jajaja, mira po, lorea esta otra foto, primerísimo primer plano ¿Conocí esto? ¿Te recuerda algo?
– Papá, es una vagina… y con canas, la hueá asquerosa.
– ¡No seai sin respeto cabro! Mira que no es cualquier “vagina con canas”, como decí tú, ¡Mírala bien! Observa fíjamente, porque de esta vagina con canas… ahhh, cosa más linda… de esta vagina con canas… saliste tú.
– ¿Ah?
– Mira esta otra… cosa más rica… mira, y acá fue cuando le tiré el semen en el ojo.
– … ¿Mamá?

Al otro día me fue como el pico en la prueba”.

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