17 Jun

Capítulo 215: La culpa fue mía

Lo reconozco, la culpa fue mía, y todo por tener la pura zorra dentro de mi pieza: calzoncillos sucios por acá, poleras moqueadas por allá, toallas que usaba como sábanas tiradas sobre la cama y calcetines guardados en mi velador que cumplían la función de servilletas para limpiarme el hocico luego de comer completos acostado. Lo repito, la culpa fue mía, y todo por querer recoger la cochinada a la rápida, llenar una bolsa de basura con ella y llevarla a la casa de mi mamá para luego, y sin siquiera separarla por colores, tirarla de un solo golpe dentro de su enorme lavadora, mezclarla con un puñado de detergente y apretar el botoncito para comenzar la desparasitación. Puta, sí, la culpa fue mía, y todo por ir a echarme al sillón descuidando completamente mis prendas, todo por no pescar a mi vieja cuando me gritó“¡Mati, cabro e’ mierda! ¡Qué hueá le echaste a mi lavadora! ¡Hay algo que suena ahí dentro!”, Por responderle con arrogancia “¡Nada mamá! ¡Debe ser el cierre de la chaqueta no más, déjala sola, qué onda!”, Y por recién ahí recordar que había dejado mi notebook, mi flamante notebook recién comprado, cargándose tirado en el piso, al ladito de mi cama, justo debajo de aquel enorme cerro de ropa cochina que llegué y pesqué sin revisar, y por eso ahora, que sé que la culpa fue mía, agacho la cabeza y dejo que mi vieja me huevee hasta el cansancio, mientras me enrostra mi notebook empapado, destrozado y sin ninguna posibilidad de reparación, y gritándome “¡Al menos quedó con olor a lavanda, saco e’ huea!”, Para así consolarme y hacerme sentir un poquito mejor…

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