16 Jul

Capítulo 223: Única y diferente

– Dime algo, Matías, ¿Tú crees en el destino?
– ¿En el destino? Pucha, no lo sé…
– Porque yo sí sí, sí creo, y es que míranos, quién hubiese dicho que hoy estaríamos aquí, frente a frente, conquistándonos de a poco… y eso que tú ni siquiera eres de mi gusto, o sea, no creo que seas del gusto de nadie, no tienes ni 30 años y ya aparentas más de 40, pero aún así hay algo de ti que me atrae, Matías, hay algo en ti que me enamora… y eso que soy bisexual, imagínate, aún así…
– Espera, ¿Tú? ¿Bisexual? ¿En serio?
– Sí po, ¿Qué tiene? ¿Hay algún problema?
– No, nada, es sólo que no lo sabía… entonces, tu ex, de quien siempre hablas, ¿Era una mujer?
– ¿Una mujer? ¡No, qué asco! ¿Te imaginas? ¿Yo, besando a una mujer? ¡No, jamás! ¡Guácala!
– Pero… pero si tú acabas de decir que…
– Ay Matías, qué cerrado de mente que eres, mira: que yo sea bisexual no significa que me tengan que gustar las mujeres, ¿Ya? Todas mis parejas han sido hombres, jamás me metería con una mina, pero soy bisexual, ¿Me entiendes? No seas discriminador, estamos en el siglo XXI, tienes que aceptar a la gente única y diferente, así como yo, ¿Estamos?.
– Bueno, sí, entiendo… aunque igual es extraño… es como que me dijeras que eres vegana, siendo que ahora estás comiendo longanizas como loca.
– Pero si yo soy vegana po, ¿Qué tiene?
– Pero… pero… ¡Pero si estás comiendo longanizas!
– ¿Y eso qué importa? No seas retrógrado, Matías, madura, abre la mente, yo soy vegana de corazón, mira el tatuaje de mi brazo, el que está al lado del atrapasueños, ¿Qué dice? “Go vegan”, ¿Ves? Que coma carne no tiene nada que ver con mis creencias, no seas ignorante, te falta informarte más.
– Entonces, déjame entender: eres bisexual, pero no te gustan las mujeres, y eres vegana, pero comes carne por montones, ¿Cierto?
– Sí, ¿Y qué tiene? ¿O acaso me vas a decir algo porque soy anarquista, y tengo un puesto en el gobierno? ¿O acaso también te molesta que ande con una tabla de skate, pero que no sepa usarla y sólo la lleve para todos lados como mera decoración? ¿Ah? ¿Te molesta eso?
– No, está bien, aunque me preocupa que… no sé… que sigas ciertos estilos, creencias o posturas ideológicas por pura moda, ¿Cachái? Igual sería fome eso…
– ¿Yo? ¿Siguiendo modas? Déjame decirte que estás muy equivocado, Matías, se nota que te falta conocer el mundo antes de abrir la boca.
– Pero a ver, déjame hacer una prueba para demostrarte que estoy en lo cierto… apuesto que te gusta, a ver, déjame pensar… ¡Ya sé! Apuesto que te gusta Frida Khalo.
– ¿La Frida? ¡Ay, sí, yo amo a la Frida! Mira, si la tengo tatuada en el antebrazo, ¿Y qué tiene de malo eso? ¿Por qué mi amor por la Frida sería una moda?
– Dime cuál es su obra que más ha llamado tu atención… tu favorita.
– Pucha Matías, no sé, la fui a ver en vivo una vez a un concierto íntimo que dio en el Normandie, pero de sus últimos discos no he escuchado nada, se puso muy comercial, ya no me gusta tanto, ¿Y qué tiene? Si yo no soy na’ moda, eres tú el que no cachái na’.

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