13 Ago

Capítulo 231: “Conejita Sexy 69”

– Hola joven, buenos días, ¡Perdón! Buenas tardes, ¿Qué hora es? Ya van a ser las 2, así que sí, le achunté, buenas tardes… ¡Discúlpeme, estoy nerviosa! Nunca había hecho esto antes, y pucha, no sé cómo comenzar… así que bueno, sólo iré al grano, ¿Está su papá?
– ¿Mi papá?
– Sí, ¿Porque usted es Matías, cierto? Su papá me ha hablado mucho de usted, me contó cómo lo adoptó en uno de sus tantos viajes a África, luego de que lo dejaran abandonado al nacer por no ser tan dotado como el resto de la tribu… ¿Cómo va eso, a propósito? ¿Se le desarrolló la cosa ya, o se tuvo que resignar no más?
– Ehhh… Llamaré a mi padre enseguida, espéreme, ¿Cuál me dijo que era su nombre?
– ¡No, no se lo dije! Me llamo… ¿Sabe qué? Mejor dígale que lo busca la “Conejita Sexy 69”, del Latinchat, así no más… y no se preocupe, él lo va a entender.
– ¿Del Latinchat?
– Sí, Latinchat… es una página para hablar con personas de todo el mundo, y bueno, ahí yo conocí a su papá pue, o mejor dicho, ahí conocí a “Motumbo XXL”, el nombre que se pone cuando se conecta… el nombre con el que me enamoró.
– No, si sé lo que es Latinchat, es sólo que me sorprende que mi viejo lo use, si él con raja sabe ocupar un teléfono.
– ¡De qué está hablando, niño por Dios! Si su padre es súper tecnológico, ¡Y no lo trate de viejo! Con 40 años recién cumplidos, ¿Cómo va a ser viejo? ¿Ah? Y antes de que me lo pregunte, no, no me importa que sea 15 años mayor que yo, yo así lo quiero, y todo lo demás da lo mismo. Y bueno, ¿Qué me dice? ¿Está su papá, o no? Mire que viajé más de 8 horas para venir a conocerlo, y vine de sorpresa, ¿Sabe? Y si él no me recibe, pucha, no voy a tener dónde quedarme pue.
– Sí, no se preocupe, doña… “Conejita Sexy 69”, si está, se lo llamo al tiro. La haría pasar, pero usted me da miedo, ¡No porque piense que se va a robar algo! Sino que por lo loca… así que espere quietecita aquí no más, le aseguro que mi papá se va a llevar una gran sorpresa al verla…

Corría el año 2003, mi viejo me pedía asesoría tecnológica para conquistar chiquillas por internet casi todos los días, y, por lo visto, algo había aprendido al fin, pese a que la mayoría de las veces se encontraba parao’ en los puros mocos. Y así mismo, parao en los puros mocos, fue como lo encontré en su pieza, vistiendo únicamente unos calzoncillos sucios, y agarrando una pilsen con una mano y sus presas con la otra.

– Viejo… oye viejo, despierta, te busca una loca allá afuera…
– ¿Mati? ¿Erí voh? Tráeme un ulpo con hielo Mati hueón, te lo suplico, mira que tengo más caña que ganas de vivir…
– ¡Te busca una mina te dije! Levántate y anda a ver qué quiere. Dice que viene de lejos, que te conoció por Latinchat…
– ¿Por Latinchat? Chucha, ¿Y quién es? ¿La “Ninfómana XXX”?
– ¿Qué? No, ésa no.
– ¿La “Hoyo negro 37”?
– Tampoco.
– Ya, no me digái, ¿La “Himen de hierro 59”? ¿La “Come Moco 2000”? ¿La “Monjita Caliente 666”?
– No, ninguna de esas… me dijo que se llamaba algo de… Conejita…
– ¡La “Conejita Sexy 69”!
– Sí, esa misma.
– ¡Conchemimadre, Mati hueón! ¡Pero si ésa es la más rica de todas!
– ¿Rica? ¿Seguro?
– ¡Sí po! ¿O acaso no la viste?
– Sí, sí la vi, pero… muy de mi gusto no es, la verdad.
– ¡Cómo no va a ser…! Hueveta, se nota que no la loreaste bien, ¡Mira, pásame mi notebook! Me mandó unas fotos a poto pelao hace algunos días, déjame buscar… acá están las de tu mamá, acá las de tu tía, y… ¡Aquí están! ¿Es rica o no es rica? ¿Qué me decí?
– Sí, o sea… en esta foto sale rica, claro… pero porque se la tomó hace años sí po…
– ¿Cómo es eso Mati hueón? ¿Qué me estái queriendo decir? ¿Es o no es la Conejita la que sale en esta foto?
– Sí po, ésta de la foto sí es tu Conejita… pero con cien cazuelas menos, y antes del choque, claramente, ¡Aunque eso da lo mismo ah, yo no soy quién para juzgar! Aunque igual acá se ve más alta de lo que es en realidad, de seguro retocó la imagen, fue un enchulamiento hecho por profesionales, sin dudas, ¡Pero los ojos son los mismos ah! Definitivamente, los ojos los tiene igualitos… y el pelo, pucha, aunque igual ahora tiene unos pelones medios cuáticos, el largo es bien similar, así que algo es algo…
– ¿Me estái hueviando? Dime que me estái hueviando.
– Pero viejo, ¡Si así son las citas a ciegas po! ¿O acaso me vai a decir que tú le dijiste la verdad sobre tu aspecto? ¿Le mandaste una foto tuya también?
– Puta Mati hueón, tú sabí que no sé parar mis fotos al computador… así que le mandé una de un actor que encontré por la internet no más, qué tanto.
– ¿Viste? Es lo mismo, ¡Ahora anda a saludarla por lo menos! La loca lleva un montón de rato esperándote, no seái mala clase viejo.
– ¡Ya, ya, Mati hueón, ya, está bien! Entiendo que quieras una mamá nueva, lo sé, por lo mismo pondré todo de mi parte para que todo funcione con esta chiquilla, ¿Y quién sabe? ¿Cómo te veríai con la “Conejita Sexy 69” paseando por el parque, diciéndole “mami”, o dejando que te cambie los pañales? ¿Linda imagen, no?

Y dicho esto, mi viejo se chantó una polera roñosa, unos pantalones decorados con sendas manchas de cloro, se tiró un poco de Axe dentro del hocico pal’ tufo, un poco de escupito en el pelo, y partió a conocer a su primer amor virtual. Yo, como buen hijo, aproveché de ordenar la tremenda cagadita que tenía en la pieza, por si le salía cachimba, claramente, pero ni siquiera alcancé a cambiar sus sábanas moqueadas cuando, tal como quien siente un fantasma, percibí una presencia que me sacó de mi estado de concentración.

– ¡Conchemimare! ¡Viejo, me asustaste!
– Quítate de ahí Mati hueón, que me voy a volver a acostar.
– ¡Buena viejo! Te saltó la liebre parece, ¡Ya, salgo al tiro! ¿Pasó al baño la mina?
– ¿Cuál mina?
– ¡La “Conejita Sexy 69” po!
– Ah, no, no… la despaché…
– ¡Pero viejo!
– ¡Es que Mati hueón, la loca era más mala que la vieja Lucía po! ¡Me siento estafado!
– Erí malo viejo hueón, ¿Por qué le hiciste ilusiones a esa cabra?
– A ver, chanta la moto, ¡Ella me hizo ilusiones a mí primero! Si en las fotos se veía rica, ¡Pero en persona parecía la mujer barbuda po Matías, por la chucha!
– Viejo, no seas así.
– Se parecía a la mujer barbuda, ¿Sí o no? ¡Di la verdad po hueón, di la verdad!
– Ya viejo, sí, pero no es motivo para jugar con sus sentimientos, ¿Ahora que va a hacer la cabra? ¿Dónde se va a quedar acá en Santiago? En una de esas ni siquiera conoce la capital, ¿No hay pensado en eso acaso?
– Tranquilo Mati hueón, una mujer así de seguro sabe cómo sobrevivir… digo, con esa pinta, lo único que necesita es saber cómo sobrevivir en este mundo hostil, eso y nada más, ¿Estamos?

Luego de eso, no le hablé a mi viejo por semanas… el hueón en serio fue penca, y me encargué de enrostrárselo a diario con el látigo de la indiferencia… Pero el tiempo todo lo cura y, eventualmente, volví dirigirle la palabra, el asunto con la “Conejita Sexy 69” se nos olvidó y, si en algún momento lo recordamos, fue sólo para reírnos de tan curiosa situación, como quien recuerda una anécdota trágica, pero extrañamente sabrosa. Los años pasaron, la tecnología avanzó, mi viejo se creó un Fotolog, luego un My Space, también subió una fotografía suya en zungas a “Sexy o no” y, finalmente, hace relativamente poco tiempo, ingresó al mágico mundo del Facebook, donde enganchó viejas como loco y se dio el tiempo de pinchar con todas sus ex compañeritas de infancia… hasta que sucedió lo impensado…

– ¡Mati hueón! ¡Mira, mira quién me agregó! – Me dijo hace algunos años, con la cara enterrada en la pantalla de su computador – Qué hueá querrá…
– Puta viejo, no sé quién es, ¿La conozco?
– ¡Es la “Conejita Sexy 69” po hueón! Es que éste es su nombre real.
– ¿La “Conejita Sexy 69”? ¿Me estái hueviando? Qué raro… ¿Y por qué tiene de foto de perfil un paisaje?
– ¿Por qué más va a ser? ¡Pa’ no mostrar el caracho po!
– Ah… y de foto de portada tiene una frase… a ver, revisa el resto de las imágenes.
– Mira, puras flores… fotos de monitos animados… acá una de cuando era guagua… nada nuevo, nada actual…
– Pucha, que lástima que le dé pena mostrarse… claramente, la dejaste traumada, ¡Tú tení la culpa, viejo!
– ¡Sale hueón, yo no le hice nada! ¡La culpa la tiene Dios! Por haber creado tan… ¡Mira, cacha Mati hueón, me está hablando!
– ¿En serio? A lo mejor no está molesta entonces, ¿Y qué te dice?
– Nada, me está saludando… me dice que, luego de su viaje, se quedó a vivir en Santiago, que con el tiempo encontró pega acá, que le ha ido re bien… le responderé: “ok”.
– ¿Y eso no más? ¿Eso es todo?
– No, ahora me está contando que saldrá en el Mega hoy en la noche… de seguro será en un documental, ¿O no Mati hueón? Me dice que sintonice el “Morandé con Compañía”, y que después, para celebrar su debut televisivo, nos tomemos algo en su departamento, que ella invita, y que me puedo quedar allá… le responderé: “No, ni cagando. Con todo respeto, con usted, mijita, ni con tula prestá’”.
– ¡Pero viejo, que erí maricón!
– Ya, me mandó a la chucha, se enojó parece… sí, sí, me está puteando, dice que me voy a arrepentir de esto toda la vida… le voy a responder… ¡Y listo! Ahora me eliminó, fin de la historia.
– Erí como las hueas papá, la cagaste.
– ¿Yo? ¿Y por qué? A ver hijo, te enseñaré algo: yo no quería darle falsas expectativas con mi cuerpo a esta chiquilla, y por lo mismo hice lo que hice, ¿Me entiendí? ¿O acaso querí que le echara una por caridad? ¡Eso sí que hubiese sido malo! Hubiese sido aprovecharme de su vulnerabilidad, y eso está mal, ¿Cachái? Y ahora, para enseñarte que esta es la correcta forma de actuar en la vida, le mandaré un mensaje pidiéndole que no me jotee más, conmigo tiene prohibido pasarse películas, pero que si me quiere mandar servius de cuando era rica, que le dé no más, peor es na’, ¿O no?

Nuevamente, y tal como aquella tarde en la cual mi viejo le hizo la cortada a la Conejita, sentí un desprecio profundo hacia su actitud, “¡Voh no vai a cambiar nunca!”, Le grité con furia, y luego, a modo de terapia, lo obligué a sintonizar el Mega a las 10 en punto, para que reconociera que algo, al menos algo, una ceja más que fuera, tenía lindo la “Conejita Sexy 69”. Y aceptó. Nos sentamos frente a la tele, nos mamamos los primeros gags del “Morandé con Compañía”, esos en los que salen enanos, viejas gorditas y viejos poco agraciados, e inevitablemente, con un nudo en la garganta, asumimos que entre medio de esos personajes humillados aparecería la Conejita, prestándose para la burla del Che Copete y aguantando estoica la risa de aquel miserable público. Aunque bueno, la exposición no fue muy distinta tampoco, porque en el remate de ese mismo gag, de aquel nefasto gag, apareció ella al fin, encantadora, despampanante, divina, luciendo orgullosa unas pechugas enchuladas, un poto tonificado, unas caderas que se dejaban ver generosas en la escueta lencería negra que vestía, y un rostro que lo único que conservaba de su pasado era la mirada, porque todo lo demás, desde la nariz hasta el mentón, estaba hecho de nuevo, hecho a mano, hecho a la perfección.

Hasta hoy la situación me parece curiosa, llamativa, y hasta graciosa, aunque mi viejo, puta mi viejo no se lo tan a la ligera… O sea, eso supongo, porque casi a diario lo veo dándose cabezazos contra el teclado y sufriendo cada puñalada que le significa saber que la “Conejita Sexy 69”, la que después fue famosa gracias a su belleza y acaparó la atención de la prensa con su nombre real, jamás le responderá un mensaje nuevamente.

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