14 Ago

Capítulo 232: El mejor padre de toda la familia.

– Yo creo, Mati hueón, así humildemente, que yo he sido lejos, pero lejos, el mejor padre de toda la familia.
– ¿Me estái hueviando? ¿Por qué decí eso viejo?
– ¡Porque siempre me he preocupado por ti po! Me he encargado de abrirte los ojos, de enseñarte sobre la sensualidad, de despabilarte… a ver, por ejemplo, ¿A qué edad te llevé a tu primera casa de putas?
– Cuando cumplí los 15, papá… pero te recuerdo que no pude hacer nada, porque te calentaste y te tiraste a la bataclana que me ibai a contratar, y, como no me dejaste plata ni para un jugo, el guardia me obligó a esperarte en la calle.
– ¡Eso da lo mismo hueón! La intención es lo que vale. Piensa que mi papá me llevó a mi primer burdel a los 17, ¿Qué te parece? ¡Pésimo padre po! ¿Y qué me decí de tu tío Tucapel? ¡Ese es el peor! Esperó a que su bebé cumpliera 18, y ahí recién pisaron un puterío codo a codo, ¿Qué tal?
– ¿A qué “bebé” te refieres? Si el tío Tucapel tiene sólo una hija po, la Laurita, ¿Pa’ qué iba a llevar a la Laurita a una casa de putas?
– Qué sé yo, estaban medios cagaos de plata en esa época parece, aunque después se forró eso sí, ¡Y no podía ser de otra manera! Si la Laurita era seca…
– ¿Ah?
– ¡Según me contaron, según me contaron!

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