04 Sep

Capítulo 239: ¿Qué sientes por mí?

– Ya po Mati, ¿Qué sientes por mí? – Me volvió a preguntar la Coni, cuando llevábamos apenas dos semanas de pololeo.
– ¿Y para qué quieres saber eso?
– Porque necesito saberlo no más po, no hay mayor explicación… es que mira: hay parejas que se estiman, otras que se gustan, después están las que se quieren, y finalmente, cuando el cariño supera los límites de lo normal, vienen las que se aman…
– Sí, si ya me habías explicado eso. Cientos de veces.
– ¿Y bueno? ¿Qué sientes tú por mí?
– Siento muchas cosas, Coni, y lo sabes.
– Pero hace tiempo, poco después de conocernos, me dijiste que yo te gustaba. Gracias a eso nos dimos nuestro primer beso.
– Sí, sí me acuerdo.
– Y después, cuando me pediste pololeo, y yo te respondí que bueno ya, me dijiste “te quiero”, aún de rodillas y llorando a moco suelto.
– Sí… sí sé…
– Y ahora, que ya nos conocemos mejor y dejo que me metas la lengua cuando me plantas esos calugazos babosos que tanto te gustan, ¿Qué sientes por mí?
– Te lo repito: muchas cosas.
– ¿Me estimas?
– Sí, claro que sí.
– ¿Te gusto?
– Cada día más.
– ¿Me quieres?
– Mucho, te lo digo cada vez que me lo preguntas.
– ¿Y eso no más? ¿Eso es todo?
– No sé a dónde quieres llegar, Coni.
– Mati… sólo dímelo…
– ¿Qué cosa?
– Tú sabes… dímelo…
– ¿Quieres que te diga que yo… que yo te…?
– Sí. Dímelo. Ahora.
– ¿Pero no sería mejor que fuera un poquito más espontáneo? ¿Más natural?
– ¡Di las palabras Matías! O si no… no sé… quizás me daré cuenta de que no vale tanto la pena estar contigo…
– ¡Está bien, está bien! Aquí voy… déjame tomar aire…
– Dale Matías, soy toda oídos.
– Coni… yo… yo te amo… te amo… ¡Te amo! ¿Y sabes qué? Me doy cuenta de que te lo digo súper en serio, de corazón, pese a que me hayas obligado a hacerlo, siento que te amo profundamente, ¡Te amo, Constanza, te amo con mi vida! ¡Te amo más que a nadie, y te amaré por siempre!
– ¡Ay, qué eres tierno Matías!
– Te amo… te amo mucho…
– Sí, lo sé lindo, ya me lo dijiste.
– ¿Coni?
– Dime.
– Te confesé mi amor, te dije las palabras que querías escuchar… ¿Y tú?
– ¿Yo qué?
– ¿No me dirás nada?
– ¡Ay, qué tonta lo olvidaba!
– Muy bien, te escucho.
– Matías…
– ¿Sí?
– Muchas gracias.
– Pero… ¡Pero Coni! ¡No eso! ¡Me refiero a que también me digas que me amas, así, tal como lo hice yo!
– ¿Que te diga que te amo?
– O sea… ¡Obvio!
– Pero Matías, llevamos apenas dos semanas de pololeo, ¿No crees que vas muy rápido?
– Pero… pero Coni…
– Lo siento, pensé que la idea era conocernos, pasarlo bien, tal como me lo habías prometido, ¿Y ahora sales con esto? No sé Matías, creo que lo mejor es que nos tomemos un tiempo.
– ¿Ah?
– No me culpes a mí, tú te apuraste, y sinceramente… no quiero que te enganches… no quiero hacerte sufrir.
– ¿Y entonces? ¿Te irás?
– Sí, es lo mejor… pero antes, dímelo…
– ¿Qué cosa? ¿Que te amo?
– ¡Ay, sí, eres tan lindo! Lástima que te hayas enganchado tan fácil…

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