07 Sep

Capítulo 240: El test

– Pero Mati, ¿Qué pasará si sale positivo? Vamos recién en segundo medio; somos flojos, porros, buenos pal copete… ¡Y no estamos preparados para tener una guagua aún po Matías, por la cresta!
– Tranquila oh, si tienes dos días de atraso no más. Además, no olvides que te tiré el pichí blanco en la guata, tal como nos dijo el profe de religión que había que hacerlo, así que no te preocupes, no hay peligro alguno.
– ¿Y si se me metió el moco por el ombligo, y quedé preñá´ igual? ¡No po Mati, no podemos ser papás! ¡No podemos!
– Oye calma, ¿Y qué tanto? Si estás embarazada, ¡Nos hacemos cargo y listo po! ¿Cuál es el problema?
– ¿Que cuál es el problema? ¡Matías, somos súper inmaduros!
– ¿Inmaduros?
– ¡Sí po! Y aparte, tú…
– ¿Yo qué?
– Puta, ¡Tú erí más hueón que la chucha po Mati! No seríai capaz de cuidar a un niño, ¡Se te pasaría cayendo!
– ¿Cómo? ¿Me encontrái hueón?
– Matías… te pusiste el condón en los cocos porque pensaste que así se usaban, ¡Obvio que te encuentro hueón!
– ¡Pero si en los cocos están los espermatozoides po! ¡Dime si no tiene lógica eso!
– Claro, asopao, ¡Y gracias a tu lógica estoy aquí cagá de miedo, y pensando que voy a tener un hijo hueón! ¡Hueón igual que voh!
– ¡Ya oh! Para de pelear y hácete ese test luego será mejor.
– Está bien, está bien, tranquilicémonos…
– ¿Estás lista?
– Sí, lista… pero Mati…
– ¿Ah?
– ¿Y cómo se usa esta hueá?
– ¿Qué hueá?
– ¡El test po! ¿Cómo se usa? Es como un lápiz… ¿Habrá que escribir algo?
– A ver, trae pa’ acá… a ver, a ver…
– ¿Sabes, o no sabes?
– ¡Sí! O sea, déjame analizarlo un poquito… parece que esto… esto es como un termómetro ah…
– ¡Ay Mati, no tení idea, pasa pa’ acá!
– ¡Sí sé, te digo! Mira, si esto es fácil… funciona como los termómetros, como te estaba diciendo antes de que me interrumpieras…
– ¿Y entonces?
– Y entonces… tení que metértelo en el poto po.
– ¿Qué? ¿Estái seguro Matías?
– ¡Sí po, obvio! ¿Cómo más va a ser?
– Puta, no sé… ¿Y cómo vamos a saber si da positivo o negativo?
– Fácil… si la guagua lo menea por dentro, es que es positivo… y si no lo menea nadie, negativo po, ¡Lógico!
– Ya, dale… mételo con cuidado eso sí…
– Quédate tranquila, le echaré escupito, mi papá me enseñó que así entra más suave, así que aquí voy… A la una, a las dos, y a las…

Luego de media hora observando como el test se movía ahí, incrustado en el hoyo de mi pinche, concluí que el resultado era positivo…. pero a la semana siguiente, cuando fuimos a la matrona para confirmar la noticia, y ésta, entre risas y retos, nos enseñó a hacerlo bien, salió negativo. Una pena en todo caso… ya le había comprado los zapatitos celestes.

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