10 Sep

Capítulo 241: Décimas de la chana huasa

Mi papito, na’ de leso
armó una fonda en su casa,
disfrazó a una puta ‘e huasa
y le dejó caer la sin hueso.
Gritó ¡Viva Chile! Bien tieso,
mientras dentraba en la chana
quien, pese a ser camboyana,
dejó a mi viejo prendao
como un niño enamorao
de la noche a la mañana.

La chana tomó su chupalla,
su vestido y su pañuelo,
“me tengo que irme mi cielo,
se acabó mi tiempo, y no es talla”.
Mi viejo casi se le desmaya,
“¡Quiero puro estar con usted!
Me dejó atrapao en su red
¡Con su cuerpá’ quedé yo encantao!
No se vaya más de mi lao
Tengo más pena que sed”.

Como no era na’ cruel de a’entro
le bajó el amor a la guacha,
“Te voy a pegarte otra cacha,
pa’ sellar rebien nuestro encuentro,
pero antes, corre pal’ centro
y píllate un banco andando,
si querí que sigamoh afilando
tení que entregarme todito
tu amor, tu cariño bendito,
y también lo que estái ahorrando”.

Mi viejo, entero e’ caliente,
se vino corriendo a mi casa,
Me gritó: “¡No llorí! Lo que pasa
eh que tu maire sufrió un acci’ente,
se cayó, ¡Se le salió hasta un diente!
¡Si se fue de hocico aquí afuera!
Yo le eché la paleta en salmuera
pa’ que el doc se la pegue en la encía,
así que Mati, rompís tu alcancía,

o partiste a buscar la chauchera”.
Pa’ terminar, les iré contando
Que me dejó sin ni un solo peso,
y yo siempre supe, confieso,
que me estaba puro cuenteando.
Y con su puta siguió afilando
Hasta que se le acabó lo robao.
Aunque igual después pidió fiao,
pero la loca le hizo tapita,
“da lo mismo, total no me quita,
la sonrisa y lo bien que he culia’o”.

Comentarios

Comentarios