15 Sep

Capítulo 244: Décimas de mi viejo y su lacha

A la casa de mi viejo
llegué el lunes sin aviso,
había vómito en el piso
y un poco e’ sangre en el espejo,
le ‘ije, sin ni un complejo:
“¡Puta viejo, por la chucha!
Tení la diuca pasá’ a trucha
y estái to’o demacrao
ni la raja te hay lavao
anda y métete a la ducha.

Mi viejo me hizo una mueca
demostrando su molestia,
su sobaco olía a bestia
y su tufo a mierda seca,
Me ‘ijo: “eh que bailé cueca
to’a la noche con la Martina,
la llevé trah lah cortinah
y la apreté pal la’o mío
sin saber que su marío
e’taba aguja en una e’quina”.

La Martina era bien lacha
eso todos lo sabían,
y su marío la sufría
cada vez que a e’ta borracha
se le encendía bien la macha
ahí, al medio ‘e la pista,
y se movía como artista
coqueteándole a cualquiera
Si pa’ la diuca ella era
Máh letal que un terrori’ta

Mi viejo cayó re’ondo
en la red de la Martina
y en su cara de asesina
y en su poto bien re’ondo,
“te lo voy a chantar bien hondo”
Le dijo con seguridá’,
“quiero hacerte la maldá’,
aquí mismo, o en la calle,
y te mo’traré, con máh detalle
que yo sé ‘e sensualidá’”

Cuando mi papi iba dentrando
en la cuerpá’ de su amorío
sintió como su marío
de una pata’ lo iba frenando
y ahí que’aron aleteando
los dos lachos, frente con frente,
mi papito, aún caliente
y el gorriao echando humito
“voy a matarte aquí mi’mito,
viejo e’ mierda indecente”.

Y a cornete’ se pescaron
Patá’, escupoh y botellazoh
Y hasta incluso unoh balazoh
Me contó que se tiraron
“Puta Mati, me pegaron
Me volaron bien la raja
Por querer darle como caja
A una mujer comprometí’a,
Y en su memoria, noche y día,
me secaré loh cocoh a pajah”.

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