27 Sep

Capítulo 247: Productor de eventos

– ¿Aló? ¿Mati? Hola hijito, ¿Cómo estái? ¿Qué te contái? ¿Cómo está la salud? ¿Te ha ido bien en la pega? Cuéntame po, habla conmigo, me interesa caleta escucharte, la dura, me entretengo caleta con voh y tus problemas, dale, llora, llora si es necesario, que aquí está tu padre para consolarte.
– Ya viejo, hazla corta, cuánto necesitái…
– Pero hijo… me extraña…
– Cuánto…
– Puta, doscientos, cien, lo que podái no más…
– No viejo, lo siento, cagaste, no tengo ni uno.
– Pero Mati, ¿Cómo es posible? ¿Pa’ qué trabajái entonces?
– Puta, ¡La vida está muy cara po’! ¿Qué querí que le haga? Con raja tengo plata pa’ salir a hueviar, menos tengo pa’ andar pasándote a ti.
– Que erí mal hijo hueón… y pensar que te tuve en mis cocos por tanto tiempo… mal agradecido…
– Pero busquemos una solución juntos po viejo, tú estái cagao, yo estoy cagao, ideemos un negocio y se acabó el problema.
– Algo así como… ¿Una rifa falsa?
– Claro, algo así, pero más grande… que deje más plata… en las últimas que hemos hecho hemos salido pa’ atrás… sobre todo porque, cuando no las compran, me obligái a mí a pagarlas…
– ¿Un bingo falso entonces?
– ¡Claro! Por ahí va la cosa.
– Podemos inventar que tú querí operarte de algo… no sé… sacarte las tetas, por ejemplo, ¡O mejor aún! Que querí arreglártelas, dejártelas encachás, así como un primer paso para tu tan anhelado cambio de sexo.
– ¿Y si decimos que estoy enfermo de cualquier cosa no más? ¿Y que me tengo que costear el tratamiento?
– No po Mati hueón, ¿Eso quién lo va a creer? Es mejor mi chiva del cambio de sexo, ¿Quién podría ponerla en duda?
– No sé, tendría que pensarlo…
– Aunque igual estamos cagados… necesitamos arrendar una sede.
– ¿Y pa’ qué? Lo hacemos en el clandestino del flaco Lucho, y listo.
– Y también necesitamos contratar a algún artista que amenice el show.
– Le pedimos al Payaso Chispita que cante “Bailando con tu sombra Alelí”, y que después se raje con un regio espectáculo de malabares, y chao.
– Oye, ¡Le pegái a la hueá tu Mati! Quién lo hubiese dicho, erí bien bueno pa’ organizar eventos ah.
– Bueno viejo, gracias, me emociona tu reconocimiento. La verdad es que es algo que siempre me ha gustado, desde chiquitito, incluso he pensado en dedicarme a ello.
– ¡Pero oye! Y si no tenemos plata, ¿Cómo lo hacemos con el copete? Tenemos que vender piscolas, mínimo, ¿Y cómo compraremos el pisco y las bebidas, si con raja tenemos una luca?
– ¡Fácil po viejo! Lo pedimos a concesión.
– ¿Conce’sión? ¿Y pa qué tan lejos hueón? ¿Acaso en Santiago no venden? ¡Ya te me caíste! ¿Viste que no sabí nada de ni una hueá? Productor de eventos quería ser el culiao… de a’ónde…

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