04 Oct

Capítulo 248: Hola Mati, ¿En qué estái?

– ¡Permiso! Hola Mati, ¿En qué estái?
– ¿Viejo?
– Sí, hola, ¿Estái ocupao?
– ¿Qué hací acá? ¿Cómo entraste?
– Le saqué copias a tus llaves po, ¡Y no me importa cuántas veces cambies la chapa, lo voy a seguir haciendo! Ya po, ¿Y? ¿Estái muy ocupao?
– Sí viejo… demasiado ocupado.
– Pucha… necesito urgente que me acompañes al clandestino del flaco Lucho… le aposté 5 lucas a que eres capaz de aguantar un mordisco en los cocos, pero tiene que ser ahora, antes de que se arrepienta, ¿Vamos?
– Lo siento mucho viejo… pero… estoy en medio de una cita… ¿No te fijaste acaso?
– Sí, sí, así veo… ¿Y entonces? ¿No podrás ir?
– ¡No! ¡Obvio que no!
– Ya… ya… ¿Y quién es ella?
– Una amiga.
– Así que una amiga ah… ¿Y si nos acompaña? Hola, amiga del Mati, ¿Nos quieres acompañar? El Mati se rajará con piscolas para los dos, pero después de que le muerda los cocos, ¿Te tinca?
– ¡Viejo, por favor, me estás dejando en vergüenza!
– Matías, que feo lo que me dices, ¡Me carga cuando te pones así! Me hablas como si yo fuera un hueón desatinado, un desubicado… no, en serio, te pasaste, qué feo…
– Ya viejo, está bien, perdón… perdón…
– Bueno, te perdono… pero con una condición.
– Puta… ya, cuál.
– Que me dejen estar aquí un ratito con ustedes… me he sentido solo últimamente, y algo de calor humano me haría bien… ¿Y? ¿Me hací un espacio, Matías? Aunque sea ahí atrás, me da lo mismo.
– ¡No viejo, no!
– Pero Mati…
– Puta, ¡Me podí dejar culiar tranquilo, viejo por la chucha! ¡Y guárdate la diuca! Mira que más nervioso me poní.

Comentarios

Comentarios