15 Dic

Capítulo 261: ¿Te gustó mi pieza?

– ¿Y? ¿Te gustó mi pieza? Es bien ordenadita, ¿No?
– Sí, Matías… me la imaginaba más caótica…
– Gracias linda, se hace lo que se puede… ¿Y mi cama? ¿Qué te pareció?
– Bien cómoda, déjame decirte… se nota que no la ocupas muy seguido…
– La verdad es que, para lo que la ocupamos hoy, no…
– Bueno, no fue para tanto, no le pongas color tampoco.
– ¿Y las cortinas? ¿Cachaste que combinan con la alfombra? Bacán, ¿Cierto?
– Sí, Mati, ¿Las elegiste tú? Están preciosas.
– No, en realidad me las regaló mi vieja… las trajo para que mis vecinos no me vieran el pirulo cuando saliera del baño en pelota… hubo reclamos y todo, así que…
– Oye Mati, ya que tocaste el tema, sobre eso mismo te quería preguntar.
– ¿De qué? No te cacho.
– ¿No te da lata tener el baño dentro de la pieza?
– No, para nada, ya me acostumbré.
– ¿En serio? A mí me daría latita, no sé…
– Linda, ¡Es la raja! Imagínate, cada mañana despierto, me levanto de mi cama, camino un par de pasos y ya estoy dentro del baño, ¡Qué mejor!
– ¿Y la privacidad? Cuando invitas a alguien, por ejemplo, ¿Dónde queda la privacidad? O sea, nosotros nos conocimos recién anoche, y la verdad es que es un poco incómodo que…
– ¿Qué cosa? ¿Qué es incómodo?
– ¡O sea! Igual no tenemos tanta confianza po, ¿O sí?
– ¿Qué me estás queriendo decir?
– Ay Matias, en buena, ¿Podrías cerrar la puerta mientras cagas, por favor? ¡Y deja de meterme conversa, hueón chancho, que te ves asqueroso!

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