19 Dic

Capítulo 262: Décimas de la rucia María

Conocí a la rucia María
en el clandestino del flaco Lucho,
cuando llegó a bolsearme un pucho
o algo más, si e’ que tenía.
“Convídame un poco e’ bibía”,
me dijo meneando la raja,
“de aquí mismo tendrás tu rodaja
pero antes sácate un trago,
si querí quedar con lumbago
despuéh e’ que te dé como caja”.

La rucia era bien agraciá’
y famosa por suh piruetah,
lindoh ojoh, bonitah tetah
y una cara e’ degenerá’…
le ‘ije “ya po… pior es na’”
cuando se me siguió ofreciendo,
“pero mija, pa’ no irle mintiendo,
requete fácil yo me enamoro,
y pierdo en un rato el decoro,
cuando suelto lo que e’toy sintiendo”

“¡Ya para e’ llorar, cabro chico!”
Me gritó la rucia María,
“la noche vamoh a hacer día,
te le va a calentar el hocico
con mis besos, mejor ni te explico,
tení que probarloh solito,
pero pórtate como un hombrecito,
o si no lo dejamoh hasta aquí,
y bueno, ¿Sacái tu maní?
¿O te vai a chupar enterito?

La chana jamás vio venir
el beso que le planté de pronto,
pa’ no quedar como tonto
y mi hombría hacerle sentir.
“cabrito, no te vai’ a arrepentir”
susurró en mi oreja la rucia,
clamando palabrah bien suciah
que me hicieron poner colorao,
y a la pieza me llevó soplao,
pa’ seguir comprobando mi astucia.

Me mordió la oreja gimiendo
y yo le planté un buen punteo,
le dejé caer loh doh deoh
donde ella me estaba pidiendo.
Después me dio vuelta queriendo
demostrar de una vez su fiereza,
a doh manoh agarró mi cabeza
y a mih espaldah se fue acomodando,
y ahí recién me voy enterando
Que la rucia tenía sorpresa.

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