04 Ene

Capítulo 266: Feliz año nuevo.

– ¡Buena viejo! Al fin te dignaste a abrirme la puerta, ¡Ven pa’ acá, pa’ darte un abrazo! ¡Ven, sin miedo, dale, arriba esas manos! Te deseo un muy, pero un muy feliz año nue…
– ¡Sale, Mati hueón, no te pongái hueco! Sabí que no me gustan los arrumacos, ¿No te quedó claro acaso cuando llegaste con ese corazoncito hecho de canutones que me queríai regalar pa’ un día del padre? ¿Ah?
– Obvio que me quedó claro, viejo… tenía sólo 5 años, y me dijiste “¡Los canutones son pa’ la cazuela, no pa hacer corazoncitos mamones!”, ¿Cómo olvidarlo? Me dejaste con los brazos en el aire, como hueón… pero ahora es distinto, ahora es especial…
– ¿Ahora? Puta, pal’ año nuevo te creo po, ahí abrázame todo lo que querái, ¿Pero ahora? ¿Pa’ qué?
– Pero viejo, si ni siquiera nos vimos, no me contestaste el teléfono nunca, y…
– ¿De qué me estái hablando, Mati hueón? Ya estái cura’o voh, ¡Vamos a comprar carne y mariscos pa’ la cena será mejor! ¿Andái con plata? Mira que hoy tenemos que tirar la casa por la ventana.
– ¿Hoy? ¿Por qué? ¿Qué pasa hoy?
– ¿Cómo que qué pasa…? Hueón, ¿De qué estamos hablando?
– ¿Del año nuevo?
– ¡Ya po! Y hoy tenemos que celebrarlo po, Mati por la chucha, ¡Tenemos que celebrar el año nuevo como dios manda! Curarnos como pico, dar una vuelta a la cuadra con un condón amarillo puesto en el regalón, y dar de baja unas garrafas hasta quedar cagando sangre, ¿O no? ¡Avíspate po, asopa’o!
– Papá…
– ¿Qué pasa?
– Estamos a 3…
– Claro, pero te faltó un 1: 31… estamos a 31…
– Viejo, no… estamos a 3 de enero… del 2017, a 3, ¿Qué onda? ¿Qué día creí que es hoy?
– ¡Ya te pusiste hueón! ¿Cómo que qué día es hoy? ¡Hoy es sábado po, Matías!
– ¡Papá, es martes! ¡Qué mierda!
– ¡Es sábado, avíspate, saco e’ hueas! ¡Sábado 31! ¿Qué onda? ¿Me querí engañar pa’ no rajarte conmigo esta noche? ¿No querí comprar las botellas de pilsen que te hice prometer que me comprarías acaso? ¿O es que no te querí poner con el mariscal que me juraste que ibas a preparar?
– ¡Papá, no seái porfia’o, haz memoria! El sábado 31 llegué a tu casa a la hora de almuerzo, me puse con las jaba de pilsen prometidas, cociné el mariscal que tanto me pediste, chupamos y comimos durante toda la tarde y, a eso de las nueve de la noche, me dijiste, modulando como la callampa, que te irías a recostar un ratito, porque te habías arrebatado levemente, y me pediste expresamente que no te hueviara por nada del mundo, porque necesitabas descansar para reponer fuerzas y así zarandear de lo lindo hasta que no te diera el cuero… por eso preferí irme y pasar las doce en la casa de un amigo, jurando que tú te habíai levantado a cumplir con tus deseos y todo eso…
– A ver, espera un poco, déjame ver si te estoy entendiendo… me estái queriendo decir que…
– Sí, viejo… dormiste tres días al hilo… tres días, y de puro chancho que erí…
– Conchetumare… con razón estoy todo meado…
– No… en realidad, cuando yo me fui el sábado, ya estabas todo meado…
– ¿Y cagado?
– No, cagado no… eso es nuevo.
– Me perdí el año nuevo, Mati hueón, ¿Cachái lo que es eso? La fecha por excelencia para amanecerse cura’o sin que nadie te diga nada, ¿Y yo? Durmiendo el muy hueón… puta que la cagué…
– Sí viejo, qué querí que te diga po, la cagaste.
– ¿Y ahora? ¿Qué voy a hacer? ¿De dónde saco un motivo para celebrar? ¿Tendré que esperar un año acaso? No… no puedo, me va a dar algo…
– Viejo, no seas alaraco, motivos para celebrar hay todos los días.
– ¿Y hoy día, 3 de enero? ¿Podemos celebrar?
– Pero claro…
– ¿Aunque sea martes?
– ¿Por qué no? Técnicamente estamos en “el año nuevo”, ¿O me equivoco?
– ¿Y los fuegos artificiales?
– Vamos al negocio del flaco Lucho… escuché que se robó unos del show que tenían preparados los de la municipalidad. Digámosle que los tire hoy, y listo.
– ¿Y las tradiciones? ¿El ponerse un condón amarillo en la diuca para la buena suerte?
– La hacemos, ¿Qué tanto?
– ¿Y la de comernos 12 presas de ponche, una por cada campanada del reloj, para que nunca falte copete en nuestra mesa?
– Preparamos un ponche po, ¿Cuál es el problema?
– ¿Y ésa donde hay que colocar una pastilla de viagra en cada zapato, para que durante el año nos sobre la sensualidad?
– En tu velador está la solución, viejo, ¿Algo más?
– Sí, ¿Y ésa que dice que la primera persona a la que hay que afilarse después de las 12 tiene que ser del sexo opuesto?
– Puta… no nos debería costar mucho po, ¿O sí?
– No lo sé… en estas fiestas nunca se sabe… se toma demasiado…
– Claro, puede que tengas razón…
– ¿Y? ¿Nos vamos entonces?
– Vamos po viejo… y mira, ya son las 12…
– ¿Sí? Entonces… feliz año nuevo, Mati.
– Feliz año nuevo, viejo, ven pa’ acá pa abrazarte.
– Tení brazos de maricón, ¿Te lo había dicho?
– Sí… una vez me dijiste que te traían lindos recuerdos, incluso…
– ¿Lindos? Inolvidables, Mati hueón… inolvidables…

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