23 Ene

Capítulo 270: Melany

– ¿Mati hueón? ¿Qué estái haciendo en mi patio? ¿Y eso? ¿Qué es eso? ¿Estái tomándote un melón con vino sin mí, con tus patas sobre mi mesa, y ocupando mi hielo, pendejo patu’o?
– Bueno viejo, ¡Hip! La verdad es que sí… pero, en mi defensa, ¡Hip! La idea nunca fue chupar solo, ¡Si esta garrafa la traje pa’ tomármela contigo, viejo! Pero, en vista de que nunca despertaste, ¡Hip! Puta… me la zampé po…
– ¡Saliste bueno pal trago igual a tu madre voh, hueón! ¿Y? ¿Me dejaste algún trozo de melón más que sea? En una de esas, algo me cura…
– No, ¡Hip! Nada, no dejé nada… llegó a quedar transparente la cáscara de tanto que la raspé, lorea, ¡Hip! Me lo comí entero, ¿Y qué pasa?
– Puta que erí maricón…
– ¡Pero papá! ¡Hip! ¡Vamos a comprar otra garrafa de vino blanco po! ¡Hip! Acuérdate que la otra noche, cuando fuimos a la botillería del flaco Lucho, las pusimos al lado de los bidones de agua de 5 litros, ¡Hip! Y les cambiamos las etiquetas, ¡Hip! Así que están como a luca, ¡Hip! Y puta… problema solucionado po, ¡Hip!
– ¿Y un melón, hueón? ¿Dónde vamos a sacar un melón a las once de la noche?
– Pero viejo, ¡Hip! Demás que tení otro escondido en algún lugar de la casa po, ¡Hip! A mí no me costó mucho encontrar éste.
– ¿Escondido? ¿Cómo que escondido? ¿No trajiste de tu casa ése acaso? Matías… mírame a los ojos, despabila un poco y dime, ¿Dónde encontraste ese melón?
– Dentro de tu microondas po viejo, ¡Hip! Ahí mismito estaba, con el hoyito hecho incluso, así como pa’ llegar y echarle el vinacho, ¡Hip!
– ¿Melany? No puede ser…
– Viejo, ¡Hip! ¿A quién le estái hablando? ¿Al melón? ¡Hip!
– No… Melany, no… ¡Hueón, asesino! No, no lo puedo creer, ¡Qué le hiciste a Melany! ¡Te la pitiaste, saco e’ huea! ¡Te pitiaste a mi Melany!
– Viejo, ¡Hip! ¿Qué hueá? ¿De qué estái hablando? ¡Hip! ¿Por qué estái abrazando al melón? ¡Hip! Le poní más color, aparte tenía un sabor más amargo que la chucha, ¡Hip! Métele la diuca ahora po, ¡Hip! Viejo alaraco no más.
– No puedo po, Matías… ¡No puedo! ¡Y no podré nunca más! ¡Y todo por tu culpa! ¡Por tu gran culpa! Oh, mierda, Melany, qué te han hecho, mi dulce Melany…
– Puta viejo, no me digái que…
– Te extrañaré tanto por las noches, querida… y pensar que recién esta mañana, sin siquiera ducharme, te metí al microondas nuevamente para que estuvieras calentita, templadita, suavecita, así, tal como me gusta a mí… y me hiciste ver estrellas, Melany de mi corazón, tal como me las hiciste ver anoche, y anteanoche, y todas las noches de la semana… y tal como esta misma tarde, ¡Antes de que llegara el ahueona’o de mi hijo, y se le ocurriera llenarte de vino para luego devorarte, Melany por la chucha!
– Viejo, ¿Lo que estoy pensando es correcto? Por favor, no me digas que…
– Sí… ¡Y me debí un melón nuevo, por hueón! Y ahora se te pasó hasta el hipo, ¿Cierto?
– Gracias al impacto, viejo…
– Gracias a mi Melany, querrás decir.
– Bueno… ayúdame a pararme, por fa… necesito…
– Si mi Melany es milagrosa, ¡Milagrosa! hubieses visto las maravillas que podía hacer con su boquita, Mati hueón, me dejaba las bolas secas como ninguna… ¡Y ahora la estái vomitando! ¡Puta el hueón! ¡Dale santa sepultura más que sea po! ¿Quién te entiende a voh?

Comentarios

Comentarios