20 Feb

Capítulo 278: Ésas me encantan

– ¿Y, Mati hueón? ¿Tuviste algún amor de verano durante estas vacaciones, o vai a seguir defraudándome día a día?
– No, papá… o sea, sí, pero nada grave, sólo un par de besitos con una chiquilla loca que conocí al final de una fiesta electrónica en la playa, y nada más.
– Ya, ¿Y se lo pusiste con arena me imagino? Siempre te he dicho que esa hueá es puro placer…
– ¡No, viejo, cómo se te ocurre! La mina era súper distinta a mí, en todo sentido: de partida, era rubia, flaquita, menudita, ¡Cuica a cagar! Y pucha, después de que le invité como 7 piscolas, me preguntó si andaba en auto, que dónde quedaba mi departamento en la playa, si acaso tenía lancha, como para ir a dar una vuelta al otro día, y puras grandezas de ese estilo, así que no, me despedí amablemente de ella con un último atraque, y continué viviendo mi pintoresca existencia guachaca en solitario, ¡Súper zorrona la mina! Y a mí, como siempre he dicho, las zorronas me cargan.
– Ah, voh tení que ser colipato seguro, porque, lo que es a mí, ésas me encantan.
– ¿Las zorronas, viejo?
– ¡Pero claro! Si entre más grande tienen la empaná’, ¡Mucho más cómodo pa’ uno es meter la carne po!

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