24 Feb

Capítulo 279: Coni, ¿Qué mierda?

– Ay Matías, tan alaraco y mamón que eres, ¿Tanto te afecta el hecho de que yo, tu polola, quiera inyectarle un poquito de adrenalina a nuestra relación, para avivar la llama un poquito más que sea? Y no te hagas el tonto, porque siempre te he dicho que yo, mi amor, si no hago una locura al menos una vez al año, me volvería loca, ¿Y qué mejor momento que ahora, que estamos pasando por una leve crisis, para darle rienda suelta a mis impulsos, y enloquecerme un poquito por ti, mi amor? ¿Me vas a juzgar por eso acaso? Déjate llevar, querido, no seas tan cuadrado, tan grave, tan fome… ahora cámbiame esa carita y dime, ¿En serio no aprecias que esté loquita por ti? ¿Loca, loquita por ti?
– Coni, ¿Qué mierda? Intestaste quemar mi casa, agarraste a piedrazos los ventanales, escribiste “666” con sangre en todas las paredes y tiraste mi ropa a la calle mientras me gritabas “¡Te voy a cortar la corneta, hueón maraco! ¡Te la voy a cortar y me la voy a comer!”.
– Ya Matías, ¿Qué onda? Tan sensible que eres.
– ¿Y mi perro, Coni? ¿Dónde chucha dejaste a mi perro?
– Bueno, eso te pasa por mentirme no más po, bien merecido te lo tenías.
– ¿Mentirte? ¿Cuándo te he mentido yo, Coni, por favor?
– ¡Anoche mismo po, sin vergüenza! ¿Pa’ qué te hací el hueón?
– ¿Anoche? Pero si ni siquiera nos vimos anoche, Coni.
– No, pero te llamé pa’ preguntarte si irías a mi casa, para estar preparada, ¿Y qué me respondiste?
– No sé, no me acuerdo.
– Me respondiste “no, mi amor, no puedo, porque estoy con el Jano”.
– ¿Y qué tiene?
– ¿Cómo que qué tiene? ¡Es imposible que hayas estado con el Jano, hueón chanta! Porque yo estaba culean… ¡Perdón! ¡Estudiando con él!
– ¿Con el Jano? Pero si estamos en pleno verano.
– Bueno, hueá mía po, yo estudio cuando quiero.
– ¡Pero si ese hueón es súper porro! ¡Y ni siquiera estudia tu misma carrera!
– Bueno, ése no es el punto, el punto es que me mentiste, ¿Qué estabai haciendo anoche Matías?
– ¿Yo? Na… nada…
– Te preguntaré una vez más, ¿Qué chucha estabas haciendo anoche, Matías? ¿Qué me estás tratando de ocultar?
– ¡Ya, está bien! No estaba con el Jano… estaba jugando Súper Nintendo.
– ¿Cómo? ¿Otra vez con lo mismo? Estái harto peludito como pa’ andar con esas tonteras po.
– Ya oh, perdón…
– No sé si perdonarte, fíjate.
– Ya, si sé que la cagué, no quise mentirte, pero pucha… no sé qué decirte…
– ¡Bueno, tontito! Acepto tus disculpas, ¡Pero no te diré donde dejé a tu perro! Que te sirva como castigo.
– Pucha…
– ¡Y que conste! Sólo lo hago porque soy buena polola, ¿Bueno, mi amorcito? Te amo, ¿Y tú? ¿Cuánto me amái?

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