12 May

Capítulo 291: Niñita

– Mamá, ¿Y este vestido de niñita? ¿De quién es?
– ¡Ay, Matías, que emoción! ¿Dónde lo encontraste? ¡No lo puedo creer! Pensé que lo había perdido en alguna mudanza, o algo así.
– Lo encontré en esa caja, la que está llena de ropa vieja, ¿Es de alguna sobrina? Se nota que lo usaba una recién nacida… ¿Por qué lo tienes tú?
– No, no, no es de ninguna sobrina, ¿Cómo se te ocurre? ¡Es tuyo po! O sea, era tuyo. Por eso lo tenía guardado, ¿Por qué más va a ser? No preguntí hueás.
– ¿Broma?
– No. Lo compramos con tu papi cuando jurábamos que ibas a ser niñita.
– Ya, pero en serio, ¿Me estái hueviando?
– ¿Y por qué te voy a estar hueviando? ¡Si en las ecografías se te veía planito ahí abajo po! No es culpa nuestra, es culpa tuya, toda tuya…
– No. No te creo.
– Matilda te ibas a llamar, y desde que nos dijeron que serías nuestra bebita, comenzamos a comprar como locos un montón de ropa rosada, vestiditos floreados y sábanas con imágenes de princesas, a ver si salías bien mononita y femenina. Así como yo po hueón.
– Mamá, ¿Qué onda? Te brillan los ojos, ¿Me querí molestar?
– Y así estuvimos, creyendo que ibas a ser una gran bailarina, o tal vez una intachable enfermera… hasta que aceptamos la realidad y nos resignamos a que serías un borracho culia’o, al igual que tu padre, tu abuelo y quizás cuantos hombres más de la familia. Y lo peor, es que tuvimos que comprarte todo de nuevo po… todo de hombre, desde los zapatos hasta los polerones, ¡Tremendo derroche! Si me acuerdo y me da pena.
– Chuta, ¡Menos mal po! ¿Y cuántos meses tenías cuando hicieron eso? Dicen que a los 6 ó 7 ya se nota clarito el sexo de la guagua.
– No… un año teníai tú, más o menos.
– ¿Qué?
– ¡Puta, si la ropa de guagua es cara po! Por mientras te vestimos con lo que teníamos a mano no más, si pasabai piola, ¿O hubieses preferido andar a poto pelado Matilda, por la cresta?
– ¡Mamá, me llamo Matías! ¡No Matilde!
– ¡No me levante la voz, señorita! Ya… perdón, perdón, es que cuando me acuerdo de mi Matilda, siento tanta felicidad y nostalgia que me confundo, ¡Y ni se te ocurra ponerte a llorar por esto! ¿O vas a insinuar que es culpa nuestra que el pirulo ni se te viera en la eco acaso?

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