18 Jul

Capítulo 301: Transgénicos

– Ya po Mati hueón, rájate con el desayuno, no seái caga’o con tu padre.
– Puta viejo, a esta hora lo único que podemos pillar abierto es el súper. Y me carga comprar en el súper.
– ¿Y eso por qué?
– Porque hay puros transgénicos ahí po.

– Chucha… ¡Y eso qué tiene, hueón!
– Que no me gustan los transgénicos. No me comería uno por nada del mundo, me dan asco.
– ¿Asco? Matías, pero qué decepción me estoy llevando, nunca pensé que tú, mi propio hijo, sangre de mi sangre, fueras de ésos…
– ¿Cómo? ¿A qué te refieres con “de ésos”, papá?
– Ya sabes… de ésos po. Yo, en lo personal, no le hago asco a nada. Es más, con orgullo te confieso que de vez en cuando, así como pa’ salir de la rutina, me como su transgénico por ahí, y ni un ata’o.
– Pero si no es para tanto tampoco. Todo el mundo lo hace.
– ¡Pero claro que todo el mundo lo hace po! Si igual hay unos que son súper ricos, que pasan piolita. Aunque yo, en lo personal, prefiero hacerlo cura’o, pa’ que me duela menos.
– ¿Ah?
– ¡Y pa’ qué te cuento la cantidad de transgénicos que hay en el toples del negro Fidel! Los clientes del negro ni cachan la hueá que se están comiendo, ¡Ja! Y qué van a cachar, ¡Si con dos botellas de pisco encima, uno va a la pelea con lo que sea no más!
– Viejo… creo que estás equivocado…
– ¿Yo equivocado? ¡Sale hueón, si erí voh el que está discriminando a los pobres transgénicos que trabajan en el súper! Si con que hagan bien su pega los cabros, te metan la mercadería en las bolsas y te hagan ojitos cuando tú les tirái un besito, todo bien.
– ¿Qué? Papá, los transgénicos son alimentos que han sido modificados mediante la ingeniería genética, ¿De qué estái hablando tú?
– ¿Ah? O sea, ¡De eso! ¡De eso mismo po! ¿De qué estái hablando tú, hueón?
– ¿Ah?
– ¿Ah?

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