27 Sep

Capítulo 315: Culpable

– Amor, ya llegué.
– ¿Mati? ¡Puta que te demoraste! Hace más de una hora que me avisaste que venías en camino, ¡Ya! ¡Ven pa’ acá al tiro, que estoy terrible de ganosa!
– Pucha, no, no… lo siento, pero hoy no. Hoy sólo podrás gozar de mis abrazos.
– Pero Mati, te he estado esperando acostadita todo el día. Ya po, préndete, quiero que me culí’. 
– En serio Leilita, perdóname, pero necesito acostarme, quitarme el cinturón y… simplemente respirar.
– ¿Qué onda? ¿Es porque me encontrái fea? ¿Ya no te pasan cosas conmigo?
– ¡No, mi vida, no es eso! Pero entiende que hay momentos en los que un hombre sólo quiere echarse en su cama, relajarse, quitarse la camisa, y acariciarse la guata hasta quedarse dormido.
– Ya bueno. Que erí fome.
– Gracias mi amor, espero que me entiendas.
– Sí, sí te entiendo, tranquilo.
– Eres la mejor.
– Emmm… Oye Mati…
– ¿Sí?
– ¿Y qué pasa si te bajo un poquito los pantalones… así? ¡Sólo para regalonear, no estoy pensando en la cochiná’!
– No po Leila, si ya sé pa’ donde vai, nunca tan hueón.
– ¡Ya po! Bájatelos sólo hasta las rodillas, pa’ jugar un ratito.
– No mi amor, en serio, no me puedo ni mover. Aparte, a riesgo de sonar mata pasiones, te juro que con raja se me pararía.
– Pero deja eso en mis manos, confía en mí, sólo permite que te quite estos pantalones, que tanto te aprietan, y… y… ¿Matías?
– Dime.
– ¿Qué es esto?
– ¿Qué cosa?
– Este papelito que encontré en tu bolsillo.
– No, no, no sé. Basura debe ser.
– No, mira, es una boleta. Y está toda doblada.
– ¡No es mía! ¡No es mía!
– Está en extremo doblada, mejor dicho, como si quisieras ocultar algo, ¿De qué es?
– ¡No, no la abras! ¡Por favor no!
– Déjame ver, sólo quiero asegurarme de que no es lo que yo… No. No puede ser. Justo lo que imaginé.
– ¡Leilita, mi amor! ¡No es lo que tú piensas!
– Por eso no podí ni moverte po, hueoncito, ahora entiendo porqué decí que no se te va a parar… ¡Porque otra hueona ya te atendió parece!
– Pero mi amor, ¿Cómo dices eso? Yo no…
– ¡Entonces qué significa esta boleta! ¿Es lo que creo yo?
– No, no sé. No quiero hablar, tengo amnesia, ¡Oh! ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres tú?
– Mati hueón, sólo respóndeme una cosa.
– Qué cosa…
– ¿Esta boleta significa que…?
– No…
– ¿Que fuiste al McDonald’s sin mí?
– Pucha…
– ¿Fuiste a comer hueás ricas sin mí, sí o no?
– ¡Ya, está bien, lo acepto! ¡Soy culpable! ¡Culpable!
– ¡Lo sabía! Pa’ la otra elimina la evidencia po, pajarón. Y ahora, por pavo, me vai a tener que acompañar a comer donde mismo. Sabes que soy antojadiza.
– Ya oh… vamos…
– Pero antes… ¿Me podí explicar por qué aquí dice que compraste dos promociones?
– ¿Cómo? ¿Qué?
– No te hagái el hueón, aquí sale clarito que pagaste por dos Big Mac, más dos bebidas grandes, y lo mismo con las papas fritas, los nuggets y el helado.
– ¡Ya, no más preguntas por favor!
– ¡Habla, Matías!
– ¡Está bien, lo reconozco, no fui sólo! ¿Contenta? ¡Fui con otra mina, por la chucha! ¡Otra loca que me estoy comiendo! ¡Ella me acompañó, y por eso me demoré! ¿Feliz?
– ¿Fuiste con otra mina?
– ¡Sí, con mi amante! ¿Y qué tanto?
– Hueón mentiroso, reconoce que te comiste todo esto tú solo, y que de puro chancho no me quisiste invitar.
– Sal de la pieza, por favor… no quiero que me veas llorar…

Comentarios

Comentarios