09 May

Capítulo 37: La carta.

Hoy en la mañana el conserje de mi edificio me pidió que fuera a su mesón. Gran sorpresa le había causado una carta que llegó desde Punta Arenas con la indicación de que se me fuera entregada de forma urgente. “¡Está escrita a mano, don Matías!”, me comentó emocionado, “¡Hoy en día nadie escribe a mano! Tiene que ser una carta de amor, sí o sí, incluso tiene rico olor, mire, sólo una persona romántica sería capaz de hacer un gesto como éste, ábrala, dígame qué dice”. No le dije ni cagando… porque el contenido era más o menos el siguiente:

“Querido Matías.

¿Cómo te va? Te escribe Tomás, el hijo de don Luís… o, como le dices tú, del “flaco Lucho”. Lo que son las vueltas de la vida, estimado Matías, jamás pensé que te acordaras de mí, pero hace poco leí un relato en el cual recordaste que mi madre me mandó a hacer el servicio por considerarme demasiado afeminado e, incluso, diste a entender que me sigues en Instagram, donde constantemente subía fotos comiendo junto a Raúl, mi ex pareja. El fin de semana pasado conocí a un marino que me recomendó leer tu blog, asegurándome que me reiría bastante… y la verdad es que fue así, porque me di cuenta de inmediato de que tú estabas detrás del teclado contando todas las ranciedades de tu viejo, a quien conozco perfectamente, incluso él fue quien me puso “La Gonzala Cáceres” como apodo cuando tenía apenas 16 años. Un plato tu papá en todo caso.

No te asustes por todo esto, estimado Matías, la verdad es que no estoy enojado, todo lo contrario, porque, tal como mi padre, veo posibilidades de negocios donde nadie más las ve… y tu blog no es la excepción. Iré al grano: para Semana Santa viajaré a Santiago y me quedaré en la casa de mis viejos por un par de meses, tiempo suficiente para ejecutar lo que he denominado el “Hijo de Tigre Tour Gold Premium”, paquete turístico que incluye una visita al clandestino de mi padre, al del chico Maicol y, por supuesto, al toples del negro Fidel; Si el cliente quiere pagar más, podría tener una cita con alguna familiar de tu tío Pato o, en el peor de los casos, un carrete contigo. Ahora, si una persona quiere desembolsar mucha plata, se le otorgará el mismo tour, pero en compañía de tu viejo, con derecho a curarse raja y terminar meados y vomitados ¿Qué tal? Negocio redondo.

Te invito a que lo pienses… Aunque, de todas formas, si tu respuesta es negativa me veré obligado a contarle a tus cercanos que te burlas de ellos en casi todos tus relatos, y me imagino que no quieres que eso pase, ¿Verdad? Pero como no soy mala persona te daré una tercera opción: mi boca permanecerá cerrada si nos juntamos durante mi viaje a Santiago y me dejas ponértelo.

Un abrazo afectuoso”.

Comentarios

Comentarios