09 May

Capítulo 40: Carreteando en Valpo.

Cuando cumplí 26 mi viejo me invitó a celebrar mi cumpleaños a Valparaíso. El trato era simple: yo me ponía con los pasajes y, a cambio, él me llevaba a conocer su bar favorito y se rajaba con el copete. No recuerdo qué sucedió exactamente, pero podría jurar que fue algo más o menos así.

– Ya viejo, creo que chupamos demasiado… ¿Pidamos la cuenta?
– Primera vez que te encuentro razón Mati hueón… se nos pasó la mano, ¿Cuánto saldrá?
– Si querí te ayudo a pagar viejo, no te preocupes.
– ¡Cómo se te ocurre Mati! Yo pago esta vez, pero con la condición de que tú invites en nuestra próxima salida en Santiago, ¿Estamos?
– Sí viejo, cuenta con eso.
– Señorita – le dijo a la mesera – ¿Cuánto sería nuestra cuenta?
– La veo altiro caballero – le respondió la niña – a ver, ustedes se tomaron 96 cervezas, 208 piscolas, 186 tequilazos, 118 absentas y 146 sacrificios mayas, ¿Correcto?
– Creo que le faltó sumar los vodkas – le aclaré.
– ¡Ah sí, los vodkas! Serían 189 vodkas, y eso le da un total de… mil quinientos pesos.
– Ahí tiene dos lucas, quédese con el vuelto… Y entonces Matías, ¿A qué pub me vas a invitar cuando volvamos a Santiago?

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