09 May

Capítulo 43: Salir del anonimato.

El fin de semana pasado conocí a una mina en un pub. En pocas palabras puedo decir que me dejó ahueonao, posee todo lo que busco en mi futura esposa: escucha música chilena, lee a autores latinoamericanos y, lo mejor de todo, es rica y parece no importarle. Anoche me contó que ama leer blogs, sigue a la Pepi y a la Mujer Borracha, y agregó que si algún día conoce a un tipo que se dedique a eso sin dudas se casaría con él. Ni lo dudé, tenía que mandar el anonimato a la chucha, me puse de pie todo canchero y me confesé orgulloso: “Yo… yo soy Hijo de Tigre”. Soy tan hueón que no vi venir su respuesta: “¿Hijo de qué? No, no lo conozco, ¿Quién es ese hueón?”. Me puse levemente rojo, le expliqué que igual no tengo tantos seguidores como los otros blogueros, quienes leen mis historias son medios malos para difundirme, le dije intentando justificarme, y la verdad es que mi cara le causó ternura, tanto así que acarició mi pelo por un momento y me prometió que apenas llegara a su hogar se sentaría y leería todos mis relatos de principio a fin.

Hoy, antes de bloquearme de Facebook y Whatsapp, me escribió pidiéndome que no la llamara ni le escribiera nunca más, de lo contrario pondría una orden de alejamiento en mi contra. Quizás qué fue lo que la asustó tanto, si mis historias tan rancias no son…

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