09 May

Capítulo 46: Así hablan los sureños.

Empleando mi mejor cara de culpa partí a visitar al flaco Lucho apenas salió de la posta.

– Pucha don Lucho, sé que no hay palabras para justificar lo que hice, pero en serio lamento un montón haberle pegado la pichula a lo largo de su guata, no sé en qué estaba pensando…
-¡Claro que no hay palabras po Come Quesillo hueón! No te imaginai la vergüenza que pasé cuando la enfermera comenzó a echarme cremas para diluir La Gotita y, por culpa del sobajeo, se me paró tanto la diuca que terminé con el glande metido en el ombligo… ¿De qué te reí hueón? ¿Te parece gracioso que me haya punteado a mí mismo? ¿Eso es lo gracioso? ¿Ah?
– No don Lucho, perdóneme, cuando estoy nervioso me da por reírme.
– ¿Ahora estai nervioso? Espérate no más a que te pille mi señora, esa sí que te va a sacar la chucha, ¡Justo este fin de semana le tocaba guaraca! Y por tu culpa se tuvo que conformar con una contá de billetes no más.
– Lo entiendo don Luchito, perdóneme la vida por favor, haré lo que sea para compensarlo, ¡Lo que sea!
– ¿Lo que sea? ¿Estás seguro?
– Usted mande… Aunque igual no me pida una hueá muy tirada de las mechas, siento culpa y todo, pero recuerde que usted me hizo algo parecido.
– ¿Algo parecido? Mira cabro hueón, después de que me despegaron la corneta el forrito me quedó igual a la piel de Freddy Krueger, ¿Querí verlo? ¿Querí tener pesadillas? ¿No, cierto? En cambio a voh sólo te metí un condón con leche condensada por el poto, no hay punto de comparación.
– Está bien, está bien, sólo dígame qué necesita, cuente conmigo.
– Ahora que lo dices… ¿Tu ubicas a mi hijo cierto, al Tomás? Bueno, hace mucho él vive en Punta Arenas, pero nos visitará para semana santa y pucha… tiene tan pocos amigos el Tomasito…
– ¿No querrá que me junte con él, cierto? – Consulté recordando que el famoso Tomasito quiere puro ponérmelo.
– ¿Y por qué no? Si los dos tienen la misma edad, ambos son alegres, fiesteros, puedes llevarlo a una disco o invitarlo a comer de ese tal shushi que tanto le gusta…
– Espere un momento… ¿El Tomás le dijo que quería salir conmigo, o la idea nació de usted?
– ¡Idea mía po Come Quesillo! ¿Qué estás insinuando? ¿Acaso piensas que quiero que salgas con mi niñito con algún fin en específico? ¿Así como para vengarme? ¡Qué fea tu actitud ah!
– Es que me parece raro que, de todos los favores que me podría haber pedido, justo se le ocurra ése… ¿Está seguro de que el Tomás no le comentó nada?
– ¡Nada hombre! No sé de lo que hablas…
– Está bien, si eso es lo que quiere.
– ¡Me alegra Come Quesillo! Estoy seguro de que tú con el Tomás se corcharán muy bien…
– ¿Qué? ¿Cómo es eso de que “se corcharán” muy bien?
– Me refiero a que se harán grandes amigos, es una expresión sureña, ¿Me entendí? Pero no nos desviemos del tema, sé que el Tomasito te dará vuelta el hoyo cuando se junten, ¡Qué alegría!
– ¡Perdón! ¿A qué se refiere con “te dará vuelta el hoyo? ¿Me está hueviando don Lucho?
– ¡No me malentiendas hombre! Así le decimos en el sur a cuando alguien te da vuelta el mundo, es como que te muestra cosas nuevas, te impregne de otra cultura, ¿Cachai o no cachai?
– Sí… creo… ¿No me está engañando, cierto?
– ¡Cómo se te ocurre Matías! Para de perseguirte tanto.
– Bueno don Lucho, discúlpeme… ¿Estamos bien entonces?
– Claro que estamos bien. Y ahora vete a tu departamento a preparar el chico, mira que te lo harán mierda…
– Jajaja, ¿“Preparar el chico”? ¿Y qué significa eso en el sur?
– Significa que mi hijo te lo va a poner sí o sí, ¿Qué más podría significar?

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