09 May

Capítulo 58: Mi segunda carrera.

A los 17 años vivía mi existencia tal como un pajarito perdido que no sabe para qué lado volar. Por influencia de mi viejo me matriculé en la carrera de Perito Criminalístico, una decisión más que cautivante en aquella lejana época en la cual todos queríamos ser como los hueones de CSI, y la verdad es que, pese a todo el arrepentimiento que me vino después, dentro de esas aulas conocí a grandes amigos, tuve un par de amoríos y, lo más impactante de todo, sufrí mi primer gran porrazo.

– Viejo, parece que los rumores eran ciertos… esta carrera culiá vale callampa.
– ¿Qué carrera?
– ¡La que estoy estudiando po viejo!
– A ver… refréscame la memoria.
– ¡Para ser criminalista po papá, si tú me dijiste que me matriculara acá!
– ¡Ah! ¿Y qué pasó? ¿Te vai a salir?
– Viejo, no me estai escuchando, ¡Esta carrera es una estafa, una hueá que no existe! Ni siquiera tiene campo laboral, ¿Cachai? Nunca nadie nos dará pega, ¡Estoy puro botando la poca plata que gano para pagarme una hueá que no sirve para nada!
– No sé por qué le poní tanto color Mati hueón, si todas las carreras valen callampa, ¡Mírame a mí! Con cuea salí de cuarto medio y soy un ejemplo para la sociedad, ¿O no?
– No se trata de eso papá, ¿Viste que no me estai escuchando?
– Puta, si te afecta tanto retírate y estudia otra cosa, ¿Cuál es el problema? Con tu mamá te apoyaremos en todo, como siempre lo hemos hecho. Éste es un simple traspié Matías, y no será el único de tu vida, lo que importa ahora es que debes saber levantarte…
– ¿En serio viejo? Si lo dices así… puede que tengas razón. ¿Y sabes? Creo que nunca te lo había dicho, pero tus palabras me tranquilizan…
– Para eso estoy po Matías, tienes que creer en mí. Ahora mira, acá en este folleto aparecen hartas carreras, ¡No pensemos más hueás y dime cuál te tinca! A ver, juégatela.
– Pucha, no cacho, ¿No debería darme un tiempo para pensarlo mejor esta vez?
– ¿Para qué Mati hueón? Si tú erí capo, vai a rendir donde sea que estés… ¡Y mira, ya sé! Lee lo que dice acá, ¡Tú naciste para estudiar esto!
– ¿Qué cosa?
– ¡Esto po! Lorea, Animación Digital.
– ¿Animación Digital? ¿Tú creí?
– ¡Pero claro po Matías, avíspate! Tú hablas bonito y de corrido, eres carismático, sabes juntar ideas, tienes buena voz, ¡Podrías ser el nuevo don Francisco!
– Pero viejo… ¿Qué tiene eso de “Digital”?
– Puta Matías, no cachai nada tú ah, me preocupas, se refiere a que está acorde a los nuevos tiempos, ¿No hay visto los concursos por internet? Por eso, también necesitan a alguien que los anime, con decirte que yo siempre gano premios del tipo “¡Eres el usuario número 1.000.000 y te has ganado un millón de dólares!” y por más que hago click nunca me han entregado el famoso premio, ¿Sabí por qué?
– ¿Por qué?
– ¡Porque no hay un animador digital que me lo entregue po Mati hueón! ¿Viste? ¡Si hay cualquier campo laboral!
– ¿Sabes viejo? Confiaré en ti, creo que puedes tener razón.
– ¡Obvio que tengo razón! ¿Cuándo te he fallado?
– Es que viejo… yo soy el que tiene miedo de fallarte.
– No importa Mati… y si te va mal, ¿Qué tanto? Te poní a animar Bingos, igual me sentiré orgulloso de ti.

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