09 May

Capítulo 67: La fiesta Swinger.

El cabezón Rubén llegó a mi departamento a eso de las 6 de la tarde acompañado de su nueva polola (la segunda en lo que va de año), quien estaba tan emocionada como la Vanessa por la cita doble que sus novios organizamos para ellas. Como el cabezón es medio hueón a veces, le pedí que me acompañara a la cocina para que no se le fuera a olvidar ni un solo detalle de nuestro plan.

– ¡Puta que llegó rica la Vanessa hueón oh! – Me dijo de entradita – No importa que esté loca, no importa que le haya mordido un coco a su ex, igual así está demasiado güena como pa voh feo culiao… yo que tú la embarazo ahora mismo.
– No se trata de eso po cabezón, te lo he dicho de todas las formas posibles: nuestro noviazgo no es real, todo se trató de una lamentable confusión, pero no hay caso, ella no quiere aceptarlo… la única salida que tengo es decepcionarla, tanto como para que sea ella la que no quiera estar conmigo.
– ¿Entonces el plan sigue tal cual?
– Tal cual: nos tomamos unos copetes, después otros y, cuando estemos todos arriba de la pelota, voh tení que salir con que nos peguemos un swinger, care´raja, yo diré que sí al tiro y la Vanessa, que es más celosa que la chucha, se emputecerá y se irá lejos… puta, lamentablemente me imagino que tu nueva polola también se enojará, pero ya estai acostumbrado a esa hueá po, una más, una menos…
– No te preocupí Matías, y no seai tan negativo, mira que esta vez tengo fe de que el intercambio de parejas me va a resultar.
– ¡Pero esa no es la idea po cabezón culiao! ¿Estai escuchando algo de lo que te digo?
– Bueno hueón, ¿Y si resulta? Yo voy a afilar po, ni hueón, a eso vine.
– ¡No hay forma de que resulte ahueonao, ya te lo expliqué! La Vane es posesiva, loca, celosa, desde que llegó ni siquiera me ha dejado salir, ¡Si imagínate que el otro día me quemó mi polera favorita porque me “pilló” hablando por teléfono sin pedirle permiso! No quiero ni imaginar el escándalo que armaría si ve los mensajes internos que me llegan a “Hijo de Tigre”…
– ¿”Hijo de Tigre”? ¿Qué es esa hueá?
– ¿Cómo que qué es? ¡Mi blog po cabezón hueón! Te he mandado el link como mil veces, y siempre me dices “ya lo leí todo, y me reí mucho, jajaja”.
– Ah sí sí… no, te mentí, nunca he leído nada…
– Puta cabezón que erí mal amigo.
– A ver, pero vuelve un poquito atrás… ¿Acaso hay minas que te mandan mensajes internos calentones? Muéstramelos al toque, no seai maricón.
– No cabezón, enfoquémonos en esto.
– Te la voy a cobrar eso sí, esto no se quedará así… Ya, vamos donde las chiquillas, no vaya a ser que comiencen a agarrar sin nosotros ahí para verlas.
– ¡Para para, espera un poco! No me hay dicho cómo se llama tu polola nueva hueón.
– Puta… sabí que no sé … estoy seguro que me lo dijo eso sí, se me tiene que haber olvidado…
– ¿No te sabí el nombre de tu polola? ¿Y entonces cómo te diriges a ella?
– Fácil po, le digo “Oye”, ¿Pa qué más? “Oye, te voy a buscar”, “Oye, vamos a la casa de mi amigo Mati”, “Oye, tómate otra piscola”, y más tarde le diré “Oye, ¿Juguemos a las cambiaditas?” ¡Eh eh eh eh!
– ¡No haremos eso! ¡No va a pasar!
– Hoy me siento afortunado Matías… creo hoy es mi día.
– Olvídalo, no va a funcionar, no hay ninguna forma de que funcione.

Y le funcionó al conchesumadre. Este hueón es tan califa que ni siquiera espero a que nos termináramos la segunda piscola cuando soltó su discurso: “oigan, ¿Les tinca que nos pongamos a afilar entre todos?”, Así de escueto, así de fome, por lo mismo no me quedó otra que improvisar una emoción máxima para gritar el“¡Sí!” Más fingido de mi vida, y luego sucedió lo increíble: “Oye”, la polola del Rubén, puso la tremenda sonrisa y, sin mediar palabras, se quitó la blusa para quedar con las tetas al aire y preguntar “ya, ¿Quién me lo mete primero?”, mientras la Vanessa me miraba con una mueca que nunca le había visto, y se dio el tiempo para tomar un poco de aire y responder “sí, obvio, démosle”.

– Pero qué mierda… ¿Es en serio Vanessa? ¿Estás segura?
– ¡Si la cabra ya dijo que si po Mati hueón! – Se metió el Rubén – ¡Dale, empelótense, así miren, eh eh eh eh!
– ¡Cállate cabezón culiao, y sácame la tula de la cara hueón cochino! Vanessa, te pregunto de nuevo, ¿No estás enojada conmigo? ¿No te dan celos? ¿No sientes unos deseos demoniacos de aforrarme, patearme y no volver verme nunca más?
– No mi amorcito – respondió al fin – yo siempre haré lo que tú quieras, eres mi sol y juntos experimentaremos muchas vivencias nuevas, ésta será solamente una más, así que relájate y déjate llevar… sólo tienes que dejarte llevar…

Me quedé congelado. La Vanessa apagó la luz del living y me empezó a dar pisco puro directamente desde la botella. Por inercia comencé a tomar y a tomar, hasta que me vino un mareo que me dejó tumbado en el sillón, justo al lado del cabezón Rubén y “Oye”, que ya se estaban sacando chispas. La Vanessa, sin preguntarme nada, me quitó toda la ropa y comenzó a besar mi cuello lentamente, “esto no está tan mal” pensé cerrando los ojos y, analizando mis reales opciones, me dije “Matías, no sacas nada con luchar contra la corriente, sólo déjate llevar y mañana se te ocurrirá un nuevo plan”, y en esa parada estaba cuando la Vanessa comenzó a bajar su lengua por mi pecho, dibujando con su saliva un camino que la llevó directo hasta mi ombligo, “relájate Matías, intenta disfrutar”, pensé por última vez, justo antes de que mi supuesta polola abriera la boca como si fuese un cocodrilo y, sin ninguna piedad, me enterrara sus afilados dientes en mi coco izquierdo.

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