09 May

Capítulo 72: Viejo, te voy a bloquear.

Extracto editado y transcrito de una conversación sostenida con mi padre por medio de una videollamada varios días después de finalizada la celebración de su cumpleaños.

 

– Mati hueón, ahora sí que sí cuéntame la firme… ¿Voh te volai?
– Viejo, estoy casi seguro de que este diálogo ya lo tuvimos.
– Entonces tomaré eso como un sí…
– Puta que erí porfiado papá: te repito que no, no me vuelo, tampoco tengo manos y ni cagando, ¡Ni cagando! me iré a meter nuevamente a esa población para comprar tus tonteras, no estoy ni ahí con que me asalten otra vez.
– Entonces… y sólo para dejarlo claro… ¿No te volai?
– ¡No!
– ¡Menos mal Mati hueón, menos mal! El mundo está muy loco, ¡Ya no hay límites para nada!
– ¿Otra vez con lo mismo viejo? Chiste repetido…
– Aunque no me lo creas Mati hueón, yo en mi vida he probado de todo… ¡De todo! Incluso eso que sólo tú, yo y dos travestis de Puerto Varas sabemos… Pero esto… ¡Uf! Esto sí que no lo conocía…
– ¿Qué hueá te metiste ahora viejo?
– ¡Yo nada Mati hueón! O sea, sí, ¡Pero fue sin querer!
– Una vez más, sé que me arrepentiré de decir esto pero… cuéntame.
– ¿Seguro?
– Sí…
– Está bien… ahí voy… Matías…
– Dime.
– Me volé por la corneta.
– Espera… ¿Qué…? ¿Qué hueá?
– Eso po, me volé por la corneta, ¿Qué te pasa? ¿Por qué me mirai así? ¡Me volé por la corneta y ya, listo, fin del tema!
– Pero viejo… o sea, eso es imposible.
– Es que voh no cachai na´de modas po perrito, no sabí lo que la lleva hoy en día.
– ¡Viejo, no hablí así, qué chucha! Y explica de una vez qué hiciste para ver si te tengo que llevar a la posta de nuevo.
– Yo no hice nada po, como te dije, fue sin querer. Pasa que estaba empezando a remojar el cochayuyo con la Lunita y, así como que no quiere la cosa, le noté algo cremoso allí dentro… pensé “¡Chucha! Mi amorcito tiene que andar con la marea roja, otra vez me va a quedar como prieta la hueá”, pero no me importó, un hombre tiene que amar a su mujer todos los días del mes, así que seguí no más…
– Viejo, te voy a bloquear.
– ¡No Mati hueón! Si aún no termino. Además, ni siquiera se trataba de eso porque, cuando saqué al Tío Cosa, no le noté ninguna mancha de otro mundo.
– Espera… ¿Al “Tío Cosa”?
– Sí, Tío Cosa, ¿Qué tiene? Así le puso la Lunita a mi arrollado de venas, no le veo lo malo. La hueá Matías es que, claro, a primera vista no noté nada pero, al mirar más de cerca, caché que efectivamente tenía un líquido extraño a lo largo de la criatura… así que le pasé el dedito para probarle el sabor.
– ¡Puta que erí chancho viejo!
– ¡De otra forma jamás hubiese sabido que me volé por la corneta Matías! O mejor dicho, la Luna se voló por la resbalosa y a mí me tocaron unas quemadas de rebote.
– ¿Unas quemadas? Ahora sí que estay loco.
– ¿Ah sí? Entonces por qué anduve demente todo el día, ¡Si hasta el meado me salía de colores! Espérate no más, voy velador de la Luna para sacarle unas fotos a la sustancia maldita y te las voy a enviar para dejarte calladito.
– ¡Entiéndelo hombre, no seai hueón, es imposible volarse por la corneta! ¡No existe nada para eso!
– ¿Querí ver mocoso incrédulo? ¿Querí ver? ¡Ahí tení! ¡Ja! ¿Quién es el hueón ahora? Dime po, ¿Quién es el que no cacha na´ del mundo?

 

 

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