09 May

Capítulo 73: Mati, no me decepciones.

Cosas que pasan a diario en la bandeja de entrada.

– Hola Mati… Te sigo desde la historia del Wladimir, jajaja, fue súper buena, y me daba un poco de cosita saludarte, pero al fin me atreví.
– Hola, jajaja, ¿Por qué “te daba cosita”?
– No sé, siempre les mandaba mensajes a mis blogueras favoritas y nunca me pescaron, ni en los inbox ni en los comentarios, pero me tincó que tú eras distinto.
– Mijita, sé que el nivel de educación que recibí en mi casa es cuestionable, pero el saludo no se lo quito a nadie.
– ¡Ay que eres tierno Mati! Ahora entiendo por qué tienes tantas seguidoras enamoradas de ti.
– No tengo ninguna seguidora enamorada de mí.
– ¡Ay Mati, no seas tontito! Si yo veo siempre los comentarios, leo lo que te escriben las niñas, bien lindas todas, y tienes a algunas bien loquitas.
– Ah, ellas… no, en realidad son amigas, un par de vecinas y unas cuantas primas chanas del sur, puros palos blancos para darle vida al blog. Es más, una de “ellas” es un hombre en realidad, y siempre nos reímos le la cantidad de hueones que “la” agregan para joteársela.
– Ay Mati, ¡Qué alivio! Perdóname que lo diga así pero yo pensaba “¡Uy, pero qué niñas más maracas! ¿Cómo le hablan así? ¡Nada que ver, pobre Mati!”, O sea, me parecían últimas de desubicadas.
– Jajaja, tranquila, no hay problemas…
– ¿Y alguna niña te ha pedido que se junten para… afilar, así como dices tú?
– Sí, pero no lo hago… por ética básicamente. Imagínate, ni siquiera me conocen en persona, ¿Cómo tanto?
– ¡Toda la razón Mati, toda la razón! ¡Me parece nada que ver!
– Gracias, al fin alguien que me entiende.
– Claro… Aunque Mati…
– Dime.
– Si cambias de opinión, te cuento que vivo sola en un departamento que está al frente del Tottus que está en Nataniel Cox, en el piso 3, tengo harto copete, disfraces y los juguetes sexuales más sórdidos que han llegado a Chile…
– Puta la hueá, otra vez lo mismo… Mira, reafirmo lo que postulaba recién: tú no me conoces, ¿Cómo le das esa confianza a alguien que ni siquiera sabes cómo es? ¿Qué pasa si soy un sicópata? ¿O un viejo de 80 años que se cree escritor?
– ¡Ay Mati hueón! Si me basta leerte para saber que estay rico.
– Mi niña, está bien, acepto que todo lo que he dicho de mí es cierto: soy hombre, tengo 28 y vivo en Santiago, pero créeme, por favor créeme, rico no soy, ¿Por qué todas insisten con eso?
– No me mintai Mati…
– ¡Obvio que no te miento! Tan solo mira las historias que cuento, llevo una vida de mierda, de pura cara aparento 40 años, tengo manos de empanada, dedos cortos y, sin exagerar, soy más feo que abrazar a la mamá con la tula pará.
– ¡Ay Mati! Si igual me tinca que tirai pinta.
– No, nada, cero.
– Pero Mati, no me hagai esto… no me decepciones… ¿En serio no erí rico?
– Mi reina, ¿A qué entra usted a mi blog? ¿A leerme o a pasarse rollos? Sólo piénsalo: me la paso todo el día sentado frente a la pantalla, escribiendo, respondiendo comentarios, publico un relato al día y siempre estoy disponible para conversar… En serio amiga, si estuviera “rico”, como dices tú, no estaría escribiendo hueás, estaría culiando…

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