22 May

Capítulo 84: Mi amiga Anto

Con la Anto fuimos amigos desde lolitos, nos juntábamos bastante seguido a carretear y siempre nos llevamos increíblemente bien. Nuestra amistad se basaba en la pura buena onda, nuestras conversaciones eran carcajadas de principio a fin y jamás, pero jamás de los jamases, nos pasamos algún rollo de tipo amoroso, todo lo contrario, éramos capaces de dormir juntos, desnudos y completamente borrachos, y ni siquiera se nos pasaba por la mente echar a pelear los meones, ¡Ni siquiera la puntita! Y es que esa sí que era amistad sana, sincera y sin la maldad de por medio.

 Hace poco más de un año la Anto se puso a pololear con el Pepe. El Pepe, tal como era de esperarse, resultó ser un siete: se unió a nuestros carretes como si siempre hubiese sido parte de ellos y rápidamente se ganó mi más sincera amistad. Según pude inferir, el Pepe jamás puso en duda mis intenciones con la Anto, por lo mismo mi relación con ella siguió siendo la misma que cuando estaba sotera.

Cierta noche, la Anto cambió su foto de perfil de Facebook (en la cual salía besando al Pepe frente a una puesta de sol), por una donde aparecía sola, frente al espejo de su baño y en una posición bastante sugerente.

– ¡Buena Mati! ¿Cómo estái? – Me saludó, un poco más efusiva de lo normal.
– ¿Anto? ¿Y esa foto? ¿Estái en puros sostenes y calzones? ¿Qué onda? ¿Te hackearon el Face?
– No tonto, jajaja, es una foto no más, me gustó como salía y la subí.
– Ah, bueno… cosa tuya. Igual sales bien.
– ¿Cierto que sí? Y oye, justamente para eso te hablaba… Ehhh… ¿Podí dejarle un comentario que diga algo así?
– ¿A qué? ¿A tu foto?
– ¡Sí po! Pero pónele color, escribe que salgo rica, que se me ven las medias tetas y tonteras de esa índole.
– ¿La dura? ¿Y pa qué querí que haga esa hueá?
– ¡Ay Mati, ya po, no te pongái cuático, te prometo que de ahí te explico! Es algo así como una broma, nada grave, ¿Lo harás, sí o no?
– ¿Una broma? Puta, de ser así… ya, dale… ¿Qué te comento entonces?
– No sé po, tú tení más gracias para escribir, ahí ve tú, pero algo así como que me veo rica, “tení buen culo”, tú cachái po, ¿Estamos?
– Oye Anto, ¿Pero el Pepe no se enojará? Igual es como mucho po…
– ¡No oh! Si él está de acuerdo, tú dale no más, tranquilo, si es todo un juego, es todo un juego.

Como buen amigo que soy, le comenté a la Anto la hueá que me pidió. Luego de eso no pasó nada, la Anto no me dijo ni “gracias” y, después de un par de horas, borró la famosa foto y la cambió por la que tenía anteriormente abrazando al Pepe. Dos semanas tuvieron que pasar, tiempo que aproveché para dejarle muchos mensajes en su bandeja de entrada pidiéndole explicaciones de la hueá que estaba tramando, para que al fin mi amiga me hablara nuevamente.

– Hola Mati, ¿Cómo estái?
– ¡Chucha! ¡Menos mal que apareciste! ¿Dónde mierda habías estado? Quise escribirle al Pepe para preguntarle por ti, pero borró su Facebook, ¿Qué onda? ¿Qué le pasó?
– No, nada, y tampoco borró su Facebook… en realidad te bloqueó.
– ¿Ah? ¿Me bloqueó?
– Sí… y sorry, pero te escribo para decirte que ahora te bloquearé yo también… Adiós…
– ¡Oye, pero para, espera un poco! ¿Qué está pasando? ¿Hice algo malo?
– Sí, algo así.
– ¿Pero cómo? ¿Cuándo? No me di ni cuenta, explícame para ver si puedo solucionarlo.
– No, si ya da lo mismo… ¿Te acordái de la foto que te pedí que me comentaras?
– ¿La que salíai casi en pelota? Sí, sí me acuerdo, ¿Qué tiene?
– Bueno, lo que pasa es que ese día habíamos peleado con el Pepe, el hueón me pateó y yo, para sacarle celos, subí esa foto, después te pedí que comentaras, y bueno… le conté que estabas enamorado de mí.
– ¡Qué! ¡Pero porqué hiciste esa hueá!
– ¡Oye, agradéceme que lo paré cuando quería ir a sacarte la chucha a tu casa!
– Pero puta Anto…
– Bueno, el punto es que le dije eso, que tú me andabai cortejando aprovechando mi soltería, ¡Y él Pepe volvió conmigo al tiro! ¡Qué felicidad! ¿O no?
– Sí po, pero a cambio me dejaste como el pico a mí.
– Pero el Pepe volvió conmigo…. Y al tiro…
– O sea, ¿Usaste nuestra cercanía para sacarle celos a tu pololo?
– ¡Sí! Buena idea po, ¡Y hubiesei visto cómo se puso! ¡Si quería matarte! Jajaja, yo nunca pensé que me amara tanto, pero gracias a ti descubrí lo que significo para él… y bueno, te daría detalles, pero no puedo, porque me prohibió volver a hablar contigo, ¡Así que gracias Mati, te pasaste! Ahora te bloquearé, suerte en tu vida.
– Pero Anto…
– ¡Adiós!

Según me contaron, la Anto con el Pepe terminaron poco tiempo después. Ella me envió una solicitud de amistad desde su nuevo Facebook, pero no la acepté. Quizás algún día vuelva a dirigirle la palabra, aunque la confianza ya está más que rota… Por lo mismo, sólo le hablaré a ver si nos juntamos algún día y logro afilármela, si total… la amistad se fue a la chucha ya…

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