14 Jun

Capítulo 97: La torta

Mi viejo me llamó desde la cana, le prestaron un celular a cambio de 37 cajetillas de cigarros (las cuales, por supuesto, tengo que poner yo) y, empleando un tono de voz algo marginal, me hizo saber que estaba bien.

– ¿Qué pasa Mati machucao? ¿Le vai a preguntar a tu taita si está bien o no, o acaso me vai a dar el filo? ¿Ah?
– ¿Qué hueá viejo? ¿Por qué hablái así?
– ¡Ascúrrete agilao! Para bien la paila porque la haré cortita, me van a cobrarme un Arturito por cada minuto que me pase con el celulítico, así que despaila´el moco y ponte vío perquinazo.
– Papá, con raja hay estado dos días en prisión preventiva, ¿Por qué estái hablando en coa?
– ¡Porque así hablamos los choros po! ¿Y qué pasa?
– Puta viejo… mejor dime qué necesitái, mañana te iré a ver, así que aprovecha…
– Mati hueón, escucha atentamente las siguientes instrucciones: acabo de llamar a la vieja Teruca, ¿La cachai? ¿Sí? Más rato, a las 12 de la noche, te estará esperando en la esquina de Rosas con Brasil, irá cubierta con una manta, gafas oscuras y una chupalla para cubrirse la cabeza…
– ¿Qué onda papá? ¿Qué estái tramando?
– ¡Silencio Mati hueón! Lo que pasa… lo que pasa, es que me voy a fugar.
– ¿Ah?
– Sí, me voy a fugar, así que no te desconcentres y apunta todo lo que te digo: entonces, la vieja Teruca estará parada en la esquina, totalmente camuflada y con una caja en la mano. Tú te le acercarás y le dirás “buenas noches señora, qué linda caja la que trae ahí”, ella te responderá “contraseña”, y tú le dirás de vuelta “Viejo libre”. Luego te entregará la caja, tú le pasarás 50 lucas, y después la encaminarás a su casa… es viejita, vive lejos, no seas inhumano.
– Puta viejo… primero, demás está decirte que tu plan es más hueón que la chucha; segundo, sé que me arrepentiré de preguntar esto pero… ¿Qué hay en la caja?
– Una torta, obvio, ¿Qué más podría haber?
– Ah ya… y déjame adivinar… la torta adentro tiene…
– No, no tiene manjar… tiene una lima.
– Iba a decir una lima viejo…
– ¡No mientas! No eres tan suspicaz como yo.
– Y supongo que quieres que…
– Sí, que llegues a tu departamento, dejes la caja en el refrigerador, mañana te levantes temprano, te comas la torta, saques la lima, te la metas en el culo y vengas a visitarme… así me la puedes entregar tal como los profesionales.
– Viejo, esa hueá no tiene ningún sentido… Si no te llevaré la lima dentro de la torta, puta, entonces… ¿Para qué chucha es la cagá de torta?
– De buena onda que soy no más po, además dicen que es bueno comer antes de que te metan algo por el culo, ¡Si yo pensé en todo Matías! ¡Cada paso de mi fuga está fríamente calculado!
– Ya viejo, mucho por hoy, buenas noches.
– ¡Oye, para, para! ¿Cómo irás vestido a encontrarte con doña Teruca? Quedé en avisarle, para que te reconozca.
– No iré viejo, no seái hueón, así como vamos estarás libre, a más tardar, a principios de la próxima semana, y estamos organizando un evento para pagarle al abogado y costear los daños que quedaron en el pasaje.
– Mati, ¿En serio preferí gastar plata en un abogado antes que ayudar a tu pobre padre a fugarse?
– Viejo…
– ¡Puta que erí mal hijo hueón! ¿Hace tiempo no te lo decía, cierto? ¡Puta que erí mal hijo!

 

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